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  • FelipeIV-tomoIV-vol2
    Hace más de veinticinco años un grupo de jóvenes investigadores iniciamos el estudio de la articulación política de la Monarquía de Felipe II tomando como elemento de análisis los grupos de poder frente al modelo institucional del Estado Moderno, que dominaba entonces en las investigaciones. Pronto nos dimos cuenta de que la nueva metodología que aplicábamos descubría nuevas realidades y señalaba las numerosas contradicciones que escondía el “sistema estatal” (en el que nos habíamos formado). Fue así como iniciamos los estudios de la Corte y Casa Real en los que tuvimos que comenzar por definir (dada la confusión que existía en aquellos años en que en Europa se comenzaba a hablar sobre estos conceptos) lo que era la Corte y la Casa Real (sinónimo de “dinastía”), y a demostrar que, lejos de ser unos elementos concretos de la estructura institucional de las Monarquías europeas de la Edad Moderna, constituían un sistema político con unos fundamentos filosóficos y culturales propios que configuraron las Monarquía modernas. Como hemos explicado varias veces, la “Corte” fue una organización político-social cuyas estructuras emanaron de la filosofía práctica clásica. Aristóteles estaba convencido de la formación natural de la sociedad y de su consiguiente organización. En su libro, La Política, comenzaba afirmando que “El hombre es un animal social”, de donde deducía que, de manera natural, el hombre se veía inclinado a formar la familia y el conjunto de familias conformaban la “República”. Pero sobre todo, es importante señalar que la filosofía práctica tuvo como fin la subordinación del trato humano a aquellos principios éticos y a aquellas virtudes que el padre o el príncipe estaban llamados a encarnar. De esta concepción antropológica se derivaba que la sociedad se articulaba a través de redes de poder no institucionales, esto es, basadas en relaciones personales (patronazgo, clientelismo, familiares, etc.), lo que no resulta contradictorio con la existencia de determinados organismos como los Consejos. Dada la fundamentación del poder, que inducía a que la sociedad se articulase a través de relaciones no institucionales, la Monarquía configuraba políticamente el Reino, tomando la Casa Real como núcleo del sistema, Ya que –como afirma Pierre Bourdieu- “Decir que la casa real tenía como política estrategias domésticas quiere decir que se describen como políticas cosas que no son políticas. Decir que las estrategias matrimoniales están inspiradas por la preocupación de perpetuar la casa es decir que la separación entre la familia real y el aparato del Estado no se había realizado”. Para comprender tan heterogénea realidad es preciso abordarla desde la interdisciplinariedad como método de estudio. Aplicando este modelo metodológico comenzamos a estudiar la Monarquía hispana articulándola por reinados (y no por insensibles estructuras de “larga duración” que podían atravesar varios reinados sin distinguir el contenido y particularidades de cada uno de ellos). Recuérdense las obras sobre la Corte de Carlos V (5 vols.), sobre Felipe II (varias obras), sobre Felipe III (4 vols.) y ahora la de Felipe IV en 11 vols. A través de sucesivos proyectos (siempre con la inclusión de nuevos investigadores, que se han ido sucediendo) hemos ido recorriendo toda la Edad Moderna hasta llegar al final; es decir, cómo desaparece el sistema de la Casa y Corte para transformarse en una nueva organización política y social (siglo XIX). Lo que podemos adelantar es que si bien el significado y función de la Casa Real cambió radicalmente del Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea (en la Constitución de 1812 aparece como un organismo más del Estado), no parece que existieran cambios sustanciales en el sistema de Corte, que perduró durante todo el siglo XIX como bien se demuestra, incluso, en la literatura española del siglo XIX (valga como ejemplo, B. Pérez Galdós, La de Bringas). Por si aún cabe alguna duda al crítico lector, es preciso recordar que los estudios que hemos realizado sobre los diferentes reinados, de ninguna manera han pretendido constituir una “Historia de España”, ni siquiera esta extensa obra sobre “La Corte de Felipe IV” pretende ser un estudio “completo” de dicho reinado; nuestro objetivo consiste en establecer un modelo de estudio con la metodología del sistema cortesano (de acuerdo a las obras que ya hemos publicado sobre distintos reinados), que sin duda es diferente de los planteamientos y métodos de los se han utilizado hasta ahora por las distintas corrientes historiográficas. Una metodología que sirva a los investigadores en Humanidades analizar y comprender la realidad social y el mundo de la corte desde su propia especialidad y temática. Esta es la razón por la que han participado numerosos especialistas de distintas materias en el reinado de Felipe IV. En este sentido, nos apresuramos a agradecer a los diferentes profesores, que han participado en la obra, por los trabajos aportados en los temas que ellos son especialistas reconocidos, pues –desde sus conocimientos indiscutidos- nos los han entregado generosamente con el objetivo de contribuir a fortalecer y poner en práctica esta metodología. pdfÍndice Enlace a Polifemo.
  • vol3-la-corte-europavol1-la-corte-europa

    Autores: Martínez Millán, José Rivero Rodríguez, Manuel Gijs Versteegen

      Las distintas confesiones surgidas en el siglo XVI (catolicismo, luteranismo, calvinismo) se han estudiado como formaciones uniformes que resultan útiles para explicar el proceso de confesionalización de las Monarquías europeas. No obstante, una investigación minuciosa demuestra que existieron distintas corrientes espirituales dentro de la ortodoxia de cada confesión, apoyadas por partidos o grupos políticos que, a su vez, justificaban la práctica política de sus respectivas Monarquías; los ejemplos son numerosos: las facciones “albista” y “ebolista” en la Monarquía hispana defendían dos modelos de organización política y se apoyaban en sendas prácticas religiosas; el “partido español” en la Corte de Luis XIII conectaba con tendencias espirituales místicas y se oponía a los valores políticos y religiosos de Richelieu; en la Curia de Roma, los cardenales formaban partidos o tendencias que defendían modos diferentes de entender la espiritualidad. Igual sucedía entre luteranos y calvinistas: la pugna entre “arminianos” y “gomaristas” en los Países Bajos, o las tendencias puritana y presbiteriana en Inglaterra, etc. Asimismo, las Órdenes religiosas se identificaron con las distintas tendencias y tuvieron valedores, no solo en las Cortes de cada Monarquía, sino también en Roma. Las vías para estudiar tales influencias y relaciones son múltiples: en primer lugar, la Capilla Real (estructuras, oficiales o sermones que en ella se pronunciaban, así como la evolución del estilo y contenido de la música), y también a través de las corrientes espirituales y Órdenes religiosas que había en la Corte; con frecuencia, sus miembros escriben los libros que definen las teorías políticas que deben justificar la actuación de las Monarquías, al tiempo que eran apoyadas y sostenidas por las facciones cortesanas.
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  • virrey-publicacion
    La Monarquía española consolidó su organización política y sus estructuras de gobierno durante el siglo XVI. Al mediar la centuria, cuando Felipe II accedió al trono, la Monarquía se describía como una entidad política plural, un conglomerado de reinos articulados políticamente, pero independientes los unos de los otros; los reinos de Aragón, Cerdeña, Mallorca, Nápoles, Navarra, Perú, Nueva España, Portugal, Sicilia y Valencia, así como el principado de Cataluña, fueron gobernados por virreyes. Aquellos que cumplían la función del rey en el lugar del rey permitiendo la ficción de que cada territorio seguía conservando a su propio soberano sin ser gobernados desde el extranjero. En esta categoría podrían añadirse, además, a los gobernadores de Milán y de los Países Bajos que actuaban como vice duques y no disponían del cargo de virreyes por no gobernar reinos. Todos ellos eran alter ego, otro yo, del soberano y gobernaban los territorios en su nombre. Duplicar la persona del rey puede ser una forma original de salvar las dificultades que plantea la distancia, pero, en un conjunto de territorios que no tenían más identidad común que la de tener un mismo soberano y profesar la misma confesión, el gobierno de lugares tan distantes debía articularse y coordinarse para evitar la quiebra del sistema. En esta obra veremos las distintas formas con que el factor distancia alteró, determinó o dificultó la gobernabilidad de tan extenso imperio y cómo fue concluyente para su construcción y también para su decadencia y liquidación en la Crisis del Antiguo Régimen. pdfÍndice e Introducción
  • vasa-austrias-indicehouse_vasa_austria_portada
    Varios investigadores del Instituto Universitario “La Corte en Europa” participan en esta obra que también incluye un importante corpus documental para la comprensión de las relaciones entre la Casa de los Vasa y los Austrias en la Edad Moderna.
    Uno de los instrumentos fundamentales para el estudio de estas relaciones se encontraron en las cartas que intercambiaron los miembros de ambas dinastías. La idea de publicar dichas cartas nacería en los debates del Congreso Internacional "La Dinastía de los Austrias. Las relaciones entre la Monarquía Católica y el Imperio", celebrado en Madrid en 2009, y organizado por el instituto Universitario "La Corte en Europa" dirigido por el profesor Martínez Millán.
    Editado por el profesor Ryszard Skowron (Universidad de Silesia), contó con la colaboración de Krzysztof Pawłowski, Ryszard Szmydki, Aleksandra Barwicka, Miguel Conde Pazos, Friedrich Edelmayer, Rubén González Cuerva, José Martínez Millán, Tomasz Poznański, Manuel Rivero.
    icon-32-pdfÍndice e Introducción. Más información.  
  • agentes-monarquia-contraagentes-monarquia-portada
    En los estudios que recoge la presente obra, se ha prestado especial atención a los sujetos y a su capacidad de agencia política. Interesan por su actividad como oficiales del rey, porque circulaban en distintos reinos de ese imperio o porque desarrollaban misiones diplomáticas fuera de las posesiones del Rey Católico. Asimismo, nos interesamos por las relaciones de amistad, subordinación, vasallaje, fidelidad, servicio, obediencia, devoción, espiritualidad o traición, y también por aquellas de enemistad y alteridad que configuraban esa extensa red cambiante de vínculos sociales informales sobre la que se sostenía la estructura de gobierno de los monarcas. De hecho, el gobierno del rey dependía en gran medida de sus ministros. Esta afirmación no pasa desapercibida para el historiador de la política, ya que indica que el poder no reside en las instituciones administrativas, sino en los grupos de individuos. Con lo cual, aquellos sujetos que investigamos no son un objeto en sí mismos, puesto que forman parte de un conglomerado de personas unidas entre sí por diferentes -y congruentes- formas de identificación.
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  • felipeIV-tomoIV-vol3
    Hace más de veinticinco años un grupo de jóvenes investigadores iniciamos el estudio de la articulación política de la Monarquía de Felipe II tomando como elemento de análisis los grupos de poder frente al modelo institucional del Estado Moderno, que dominaba entonces en las investigaciones. Pronto nos dimos cuenta de que la nueva metodología que aplicábamos descubría nuevas realidades y señalaba las numerosas contradicciones que escondía el “sistema estatal” (en el que nos habíamos formado). Fue así como iniciamos los estudios de la Corte y Casa Real en los que tuvimos que comenzar por definir (dada la confusión que existía en aquellos años en que en Europa se comenzaba a hablar sobre estos conceptos) lo que era la Corte y la Casa Real (sinónimo de “dinastía”), y a demostrar que, lejos de ser unos elementos concretos de la estructura institucional de las Monarquías europeas de la Edad Moderna, constituían un sistema político con unos fundamentos filosóficos y culturales propios que configuraron las Monarquía modernas. Como hemos explicado varias veces, la “Corte” fue una organización político-social cuyas estructuras emanaron de la filosofía práctica clásica. Aristóteles estaba convencido de la formación natural de la sociedad y de su consiguiente organización. En su libro, La Política, comenzaba afirmando que “El hombre es un animal social”, de donde deducía que, de manera natural, el hombre se veía inclinado a formar la familia y el conjunto de familias conformaban la “República”. Pero sobre todo, es importante señalar que la filosofía práctica tuvo como fin la subordinación del trato humano a aquellos principios éticos y a aquellas virtudes que el padre o el príncipe estaban llamados a encarnar. De esta concepción antropológica se derivaba que la sociedad se articulaba a través de redes de poder no institucionales, esto es, basadas en relaciones personales (patronazgo, clientelismo, familiares, etc.), lo que no resulta contradictorio con la existencia de determinados organismos como los Consejos. Dada la fundamentación del poder, que inducía a que la sociedad se articulase a través de relaciones no institucionales, la Monarquía configuraba políticamente el Reino, tomando la Casa Real como núcleo del sistema, Ya que –como afirma Pierre Bourdieu- “Decir que la casa real tenía como política estrategias domésticas quiere decir que se describen como políticas cosas que no son políticas. Decir que las estrategias matrimoniales están inspiradas por la preocupación de perpetuar la casa es decir que la separación entre la familia real y el aparato del Estado no se había realizado”. Para comprender tan heterogénea realidad es preciso abordarla desde la interdisciplinariedad como método de estudio. Aplicando este modelo metodológico comenzamos a estudiar la Monarquía hispana articulándola por reinados (y no por insensibles estructuras de “larga duración” que podían atravesar varios reinados sin distinguir el contenido y particularidades de cada uno de ellos). Recuérdense las obras sobre la Corte de Carlos V (5 vols.), sobre Felipe II (varias obras), sobre Felipe III (4 vols.) y ahora la de Felipe IV en 11 vols. A través de sucesivos proyectos (siempre con la inclusión de nuevos investigadores, que se han ido sucediendo) hemos ido recorriendo toda la Edad Moderna hasta llegar al final; es decir, cómo desaparece el sistema de la Casa y Corte para transformarse en una nueva organización política y social (siglo XIX). Lo que podemos adelantar es que si bien el significado y función de la Casa Real cambió radicalmente del Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea (en la Constitución de 1812 aparece como un organismo más del Estado), no parece que existieran cambios sustanciales en el sistema de Corte, que perduró durante todo el siglo XIX como bien se demuestra, incluso, en la literatura española del siglo XIX (valga como ejemplo, B. Pérez Galdós, La de Bringas). Por si aún cabe alguna duda al crítico lector, es preciso recordar que los estudios que hemos realizado sobre los diferentes reinados, de ninguna manera han pretendido constituir una “Historia de España”, ni siquiera esta extensa obra sobre “La Corte de Felipe IV” pretende ser un estudio “completo” de dicho reinado; nuestro objetivo consiste en establecer un modelo de estudio con la metodología del sistema cortesano (de acuerdo a las obras que ya hemos publicado sobre distintos reinados), que sin duda es diferente de los planteamientos y métodos de los se han utilizado hasta ahora por las distintas corrientes historiográficas. Una metodología que sirva a los investigadores en Humanidades analizar y comprender la realidad social y el mundo de la corte desde su propia especialidad y temática. Esta es la razón por la que han participado numerosos especialistas de distintas materias en el reinado de Felipe IV. En este sentido, nos apresuramos a agradecer a los diferentes profesores, que han participado en la obra, por los trabajos aportados en los temas que ellos son especialistas reconocidos, pues –desde sus conocimientos indiscutidos- nos los han entregado generosamente con el objetivo de contribuir a fortalecer y poner en práctica esta metodología. pdfÍndice Enlace a Polifemo.
  • los-austrias-contraplos-austria-estuche

    Varios Autores

      Durante los siglos XVI y XVII, la Casa de Austria fue la dinastía en torno a la cual giró la historia de Europa y, en gran medida, también la historia de todo el planeta. Además de su gran poder, la Casa de Austria se caracterizó por estar dividida en dos ramas familiares separadas, que actuaban coordinadas desde las cortes de Madrid y Viena, según dejó establecido el emperador Carlos V cuando abdicó, a pesar de que sus intereses con frecuencia resultaron ser divergentes. Las interacciones entre ambas ramas no afectaron únicamente a los reinos hispánicos y al Imperio, sino también directamente a los Países Bajos y al norte de Italia, al mantenimiento de una frontera común con el Imperio otomano y, en general, a todo el continente europeo. Resulta necesario señalar que las relaciones nunca estuvieron equilibradas, sino que -durante los siglos XVI y XVII, cuando la Casa de Austria gobernó el Imperio y la Monarquía hispana simultáneamente- una rama de la dinastía siempre se erigió en guía y responsable de la política que debía seguir toda la Casa, subordinando los intereses y objetivos de la otra rama, al mismo tiempo que justificaba su actuación en defensa de la confesión católica. Semejante justificación ponía, inevitablemente, la existencia de la dinastía en manos del papado, pues el pontífice era cabeza de la Iglesia y la autoridad que definía la ortodoxia del catolicismo. Por ello se plantea la tradicional gran historia como una historia de familia en la que las cortes de Madrid, Viena y Roma, con su peculiar funcionamiento, pueden ayudar a entender mejor las claves de la historia moderna europea.La Casa de Austria tuvo una de sus señas de identidad en su capacidad para dividirse en distintas ramas familiares con las que gobernar en distintos territorios. Dependiendo del momento, Madrid, Viena, Praga, Bruselas, Graz o Innsbruck fueron sede de cortes de los Habsburgos. Las relaciones que estos centros establecieron entre sí fueron más allá de las embajadas y el contacto diplomático formal. Existió una tupida red de lealtades familiares, facciones cortesanas, religiosos, séquitos de reinas e infantas, que se encargaron de vincular las distintas cortes y buscar puntos de acuerdo en la creación de una política dinástica. Por otro lado, el siglo XVII planteó retos cruciales para la posición de la Casa de Austria, como el ascenso de Francia y los nuevos poderes del norte de Europa. A lo largo de la centuria, las cortes de Madrid y Viena tuvieron que alternar el recurso a la guerra y la diplomacia para conservar su poderío, a la vez que las distintas crisis y paces pusieron en riesgo la solidaridad dinástica y mostraron los límites de la colaboración entre ambas ramas.Tras las paces de Westfalia (1648), la correlación de fuerzas entre las cortes de Madrid y Viena se fue decantando de modo claro y progresivo hacia el lado austriaco. Durante la segunda mitad del siglo XVII, la Monarquía hispana realizó un esfuerzo denodado para conservar sus posesiones, lo que consiguió en buena medida hasta el fallecimiento de Carlos II. La disputa entre Austrias y Borbones por la herencia hispana llevó a la guerra de Sucesión y al final de los Habsburgos en España. En esta última fase, el posicionamiento a favor del candidato austriaco llevó a numerosos súbditos hispanos a la expropiación de bienes y al exilio, amargo epílogo a dos siglos de relaciones dinásticas.Por último, esta obra no podía cerrarse sin pasar revista a la herencia cultural dejada por los vínculos entre las dos ramas de los Austrias en el arte, la literatura y la religiosidad, así como su impacto en la historiografía posterior.
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  • narrativa-aurea-contranarrativa-aurea
    Con el conjunto de quince trabajos que acoge este volumen se pretende asediar un tema tan fecundo en la narrativa del Siglo de Oro como el de la simbiosis múltiple entre historia y ficción, cuya “relación […] es más compleja –decía Paul Ricoeur– de lo que jamás pueda decirse”. Sin renunciar a ninguna de las valencias de la ‘historia’ (desde la categoría que da cuenta de los acontecimientos y se adentra en lo social, lo religioso, lo económico, etc., hasta la que se concibe como relato verdadero, frente a lo ficticio o fabuloso), el análisis de este abigarrado campo de estudio nos pone frente a otros conceptos de tantas aristas como los de ‘verdad’, ‘objetividad’ o ‘tiempo’. A partir del binomio ‘historia’ y ‘ficción’, fundidos en la ‘historia ficticia’ o ‘ficción verdadera’, en este volumen colectivo se presenta una serie de estudios que penetra en líneas de trabajo tan fecundas –siempre en los márgenes del Siglo de Oro y sus proximidades– como la recepción, la traducción, el comparatismo, la cortesanía o los géneros literarios.
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  • publicación-maria-austria
    Maria of Austria was one of the longest surviving Renaissance Empresses but until now has received little attention by biographers. This book explores her life, actions, and management of domestic affairs, which became a feared example of how an Empress could control alternative spheres of power. The volume traces the path of a Castilian orphan infanta, raised among her mother’s Portuguese ladies-in-waiting and who spent thirty years of marriage between the imperial courts of Prague and Vienna. Empress Maria encapsulates the complex dynastic functioning of the Habsburgs: devotedly married to her cousin Maximilian II, Maria had constant communication with her father Charles V and her brother Philip II while preserving her Spanish background. Her unique intertwining of roles and positions allows a fresh approach to female agency and the discussion of current issues: the rules of dynastic entente, the negotiation of discreet political roles for royal women, the reassessment of informal diplomacy, and the creation of dynastic networks parallel to the embassies. With chronological chapters discussing Empress Maria’s roles such as infanta, regent, Empress, and a widow, this volume is the perfect resource for scholars and students interested in the history of gender, court culture, and early modern Central Europe.

    Table of Contents

    1. Infanta Maria: A Discreet Childhood (1528-1539)  2. The Orphan Learning at Court (1539-1548)  3. The Exercise of Authority: Marriage and the Iberian Regency (1548-1551)  4. The Queen of Bohemia Fighting for her Own Space (1552-1564)  5. Empress Consort, Discreet Mediator (1564-1576)  6. The Uncertain Role of the Dowager Empress (1576-1581)  7. Establishing an Imperial Household in Madrid (1581-1587)  8. The Empress without an Empire and the Dynastic Turn (1587-1598)  9. New Opportunities? The Reign of Philip III (1598-1603)  10. Conclusions Enlace a la editorial
  • Portada-la-corte-de-felipe-iv-2La Corte de Felipe IV
    Coordinadores y co-autores de la edición
    La decadencia de la Monarquía hispana siempre se ha identificado con el reinado de Felipe IV y ese proceso histórico se ha interpretado desde planteamientos prioritariamente económicos y desde un punto de vista castellano, insistiendo en el retroceso militar que experimentó en Europa. Para justificar esta evolución, los historiadores no han dudado en acusar al monarca de ser un personaje abúlico y amigo del placer y la diversión más que del trabajo, extrayendo tales características, incluso, del semblante con que aparece en los numerosos retratos que le hizo el gran Diego Velázquez. En nuestra opinión, la interpretación que se ha dado al reinado es simplista y unidimensional.
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  • felipeIV-tomoIV-vol4
    Hace más de veinticinco años un grupo de jóvenes investigadores iniciamos el estudio de la articulación política de la Monarquía de Felipe II tomando como elemento de análisis los grupos de poder frente al modelo institucional del Estado Moderno, que dominaba entonces en las investigaciones. Pronto nos dimos cuenta de que la nueva metodología que aplicábamos descubría nuevas realidades y señalaba las numerosas contradicciones que escondía el “sistema estatal” (en el que nos habíamos formado). Fue así como iniciamos los estudios de la Corte y Casa Real en los que tuvimos que comenzar por definir (dada la confusión que existía en aquellos años en que en Europa se comenzaba a hablar sobre estos conceptos) lo que era la Corte y la Casa Real (sinónimo de “dinastía”), y a demostrar que, lejos de ser unos elementos concretos de la estructura institucional de las Monarquías europeas de la Edad Moderna, constituían un sistema político con unos fundamentos filosóficos y culturales propios que configuraron las Monarquía modernas. Como hemos explicado varias veces, la “Corte” fue una organización político-social cuyas estructuras emanaron de la filosofía práctica clásica. Aristóteles estaba convencido de la formación natural de la sociedad y de su consiguiente organización. En su libro, La Política, comenzaba afirmando que “El hombre es un animal social”, de donde deducía que, de manera natural, el hombre se veía inclinado a formar la familia y el conjunto de familias conformaban la “República”. Pero sobre todo, es importante señalar que la filosofía práctica tuvo como fin la subordinación del trato humano a aquellos principios éticos y a aquellas virtudes que el padre o el príncipe estaban llamados a encarnar. De esta concepción antropológica se derivaba que la sociedad se articulaba a través de redes de poder no institucionales, esto es, basadas en relaciones personales (patronazgo, clientelismo, familiares, etc.), lo que no resulta contradictorio con la existencia de determinados organismos como los Consejos. Dada la fundamentación del poder, que inducía a que la sociedad se articulase a través de relaciones no institucionales, la Monarquía configuraba políticamente el Reino, tomando la Casa Real como núcleo del sistema, Ya que –como afirma Pierre Bourdieu- “Decir que la casa real tenía como política estrategias domésticas quiere decir que se describen como políticas cosas que no son políticas. Decir que las estrategias matrimoniales están inspiradas por la preocupación de perpetuar la casa es decir que la separación entre la familia real y el aparato del Estado no se había realizado”. Para comprender tan heterogénea realidad es preciso abordarla desde la interdisciplinariedad como método de estudio. Aplicando este modelo metodológico comenzamos a estudiar la Monarquía hispana articulándola por reinados (y no por insensibles estructuras de “larga duración” que podían atravesar varios reinados sin distinguir el contenido y particularidades de cada uno de ellos). Recuérdense las obras sobre la Corte de Carlos V (5 vols.), sobre Felipe II (varias obras), sobre Felipe III (4 vols.) y ahora la de Felipe IV en 11 vols. A través de sucesivos proyectos (siempre con la inclusión de nuevos investigadores, que se han ido sucediendo) hemos ido recorriendo toda la Edad Moderna hasta llegar al final; es decir, cómo desaparece el sistema de la Casa y Corte para transformarse en una nueva organización política y social (siglo XIX). Lo que podemos adelantar es que si bien el significado y función de la Casa Real cambió radicalmente del Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea (en la Constitución de 1812 aparece como un organismo más del Estado), no parece que existieran cambios sustanciales en el sistema de Corte, que perduró durante todo el siglo XIX como bien se demuestra, incluso, en la literatura española del siglo XIX (valga como ejemplo, B. Pérez Galdós, La de Bringas). Por si aún cabe alguna duda al crítico lector, es preciso recordar que los estudios que hemos realizado sobre los diferentes reinados, de ninguna manera han pretendido constituir una “Historia de España”, ni siquiera esta extensa obra sobre “La Corte de Felipe IV” pretende ser un estudio “completo” de dicho reinado; nuestro objetivo consiste en establecer un modelo de estudio con la metodología del sistema cortesano (de acuerdo a las obras que ya hemos publicado sobre distintos reinados), que sin duda es diferente de los planteamientos y métodos de los se han utilizado hasta ahora por las distintas corrientes historiográficas. Una metodología que sirva a los investigadores en Humanidades analizar y comprender la realidad social y el mundo de la corte desde su propia especialidad y temática. Esta es la razón por la que han participado numerosos especialistas de distintas materias en el reinado de Felipe IV. En este sentido, nos apresuramos a agradecer a los diferentes profesores, que han participado en la obra, por los trabajos aportados en los temas que ellos son especialistas reconocidos, pues –desde sus conocimientos indiscutidos- nos los han entregado generosamente con el objetivo de contribuir a fortalecer y poner en práctica esta metodología. pdfÍndice Enlace a Polifemo.
  • contraportada-oranportada-oran

    Autores

    Bunes Ibarra, Miguel Angel de Alonso Acero, Beatriz

      Describir la evolución de uno de los presidios españoles en el Magreb, el más importante de todos ellos, es uno de los retos más complejos que se pueden aceptar y, sin embargo, se podría llegar a pensar que hay un cierto contagio del hastío de los soldados y oficiales destinados a servir en Orán y Mazalquivir durante el Siglo de Oro. Este libro es un intento de aproximación a la Historia de este doble presidio que en ningún caso solventa todos los enigmas y las realidades que depara el conocimiento de una de las sociedades hispanas de Ultramar. La utilización de esta palabra, asociada siempre a la realidad americana de esos mismos siglos, pone de manifiesto que nos enfrentamos a un mundo militar, cultural, político, social, monetario, religioso y humano que tiene peculiaridades y acentos que le convierten en singular e irrepetible. Estamos ante un espacio nuevo, aunque tiene todas las características de la metrópoli que lo conforma, pero se integra dentro de la tradicional frontera entre la Cristiandad y el Islam que se inicia en plena Edad Media. Las especiales características de la ciudad, Orán, y la villa, Mazalquivir, asentadas en las actuales tierras argelinas y las inéditas maneras de hacer la guerra contra enemigos renovados hacen que este espacio sea nuevo y, como tal, sorprendente. No obstante, su estudio solo puede ser abordado desde manuscritos y textos cristianos, lo que supone que estamos haciendo una historia con la mirada de una sola de sus laderas. Las fuentes otomanas y norteafricanas o han desaparecido o son reinterpretaciones muy tardías redactadas para justificar la defensa de un credo religioso y ensalzar a las personas que encabezan la guerra santa contra el infiel.    
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  • publicacion-capilla-manuel-ribeiro

    José Eloy Hortal Muñoz, Félix Labrador Arroyo, Jesús Bravo Lozano, África Espíldora García, 2020.

    Las Capillas Reales, fundamentales en las monarquías de la Edad Moderna, tenían como objetivo principal atender las necesidades litúrgicas del rey y, por extensión, de la familia real y de los residentes en la corte. Del mismo modo, eran las encargadas de propagar y supervisar la espiritualidad apoyada por los soberanos a todos los rincones de su reino. Tal espiritualidad era un aspecto esencial para la justificación del poder, la preeminencia de las instituciones, tanto eclesiásticas como temporales y, en el caso de la Monarquía Hispana, para sus relaciones con la Santa Sede. La conocida durante el siglo XVII como “Monarquía Católica” era un poder global que buscaba hacer visible la autoridad regia en todos sus territorios, para lo que necesitaba difundir una espiritualidad adecuada a sus intereses.

    El presente volumen pone a la luz el ceremonial que el portugués Manuel Ribeiro, maestro de ceremonias de Felipe IV, elaboró durante dos décadas por encargo de los monarcas hispanos, en lo que constituye una fuente de primer orden para el conocimiento de la corte madrileña del siglo XVII. El manuscrito se acompaña de un riguroso estudio introductorio y de unos índices que ayudan a su consulta.

    Enlace a la editorial

  • Delille-contraportadaDelille-portada
    Este libro explica por qué y cómo, en el transcurso de su desarrollo doctrinal y tras su afirmación religiosa y política a lo largo del primer milenio de nuestra era, las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam) han desarrollado e impuesto sistemas familiares y de parentesco distintos y conscientemente opuestos, creando entre ellas barreras culturales y sociales infranqueables. icon-32-pdfÍndice e Introducción  
  • historia-moderna-siglos-xv-al-xix
    El concepto de Historia Moderna ha tenido distintas interpretaciones a lo largo de los siglos. En "Historia Moderna" se estudia el periodo que va de los siglos XV al XIX, estructurado en cuatro bloques que proponen una relectura de la cronología tradicional. En primer lugar, "La crisis de la estructura de la Cristiandad", partiendo de Italia, como antiguo campo de batalla entre los poderes universales del Papado y del Imperio en las guerras de las investiduras, porque el vacío que ambos provocan permite que se produzcan los cambios culturales, sociales y políticos de la modernidad, la importancia decisiva de sus comerciantes y navegantes en la expansión ultramarina y su centralidad política, pues fue el campo de batalla en el que las potencias compitieron para hacerse con la hegemonía en Europa. La segunda parte, "La Lucha por la Monarquía Universalis", analiza y describe la evolución de estas premisas, el desarrollo de las cortes europeas y la complejidad que va adquiriendo el gobierno de los estados, la división religiosa y la compartimentación de Europa en confesiones, el alcance y efecto de la expansión europea en el mundo en la manera en que América, África y Asia se transforman con el contacto de los europeos. La tercera parte estudia el comienzo del cambio de paradigma a finales el siglo XVII, "La ruptura del concepto Monarquía Universalis y la búsqueda de un equilibrio político", el sistema post westfaliano que afecta en su ideal de equilibrio tanto al orden interno de las monarquías y su reconfiguración como a la creación de los cimientos del moderno sistema internacional de estados. Los seis últimos capítulos constituyen un bloque marcado por la crisis del Antiguo Régimen, un término empleado para significar un nuevo modelo de sociedad, la sustitución del "sistema cortesano" por el paradigma del "Estado nacional". Lo que se sitúa entre los años 1735 y 1820 en que concluye esta "Historia Moderna". Enlace a la editorial
  • La-corte-de-los-borbones-2La-corte-de-los-borbones-1
    Coordinadores:
    Martínez Millán, José Camarero Bullón, Concepción
    Luzzi Traficante, Marcelo
    Esta obra cierra un ambicioso proyecto, iniciado a finales de la década de 1980 por un grupo de jóvenes profesores que nos propusimos estudiar la Monarquía hispana con una nueva metodología, abandonando los estrechos caminos que trazaba la historia realizada con estructuras unidimensionales, cuyo conocimiento de la realidad resultaba –hasta cierto punto– falso, incompleto o alterado. El objeto es construir una historia interdisciplinar cuyos frutos puedan ser aprovechados por los especialistas de las diversas materias (literatura, arte, música, lingüística, espiritualidad, etc.) que componen la realidad social, lejos de los rancios planteamientos de la historia liberal que aún perviven en los más recientes manuales universitarios y en las últimas “Historias Generales de España”.  
    ISBN-10: 8496813819
    ISBN-13: 978-8496813816
  • contra-juan-jose-austriapublicacion-juan-jose-austria
    Durante el reinado de Felipe IV no fue en la Corona de Castilla donde se produjeron las revueltas más problemáticas para la Monarquía Católica, sino en los restantes territorios europeos. En los años de Felipe III se produjo la definitiva institucionalización de los territorios virreinales, pero a su vez comenzaron los primeros síntomas de desequilibrio al concentrarse la vida en las cortes provinciales. Evidencias que se agravaron durante el valimiento del conde-duque de Olivares, quien sustentó su gobierno apoyándose en la aristocracia. Además, Olivares vació los Consejos territoriales de sus atribuciones desviándolas a Juntas, creando la sensación de ‘falta de Rey’ en los reinos de la Monarquía. Cada uno de los reinos presentaba una serie de males, que se tradujo en un desequilibrio de sus fuerzas políticas. Así, las conspiraciones nobiliarias (cuyas aspiraciones chocaban habitualmente con los límites de la soberanía regia) y las revueltas provinciales constituyeron los dos puntos principales de desarticulación de la Monarquía. La evolución política de don Juan José de Austria se ha inscrito en el marco de la decadencia de la Monarquía porque el centro, Castilla, estaba exhausto económicamente. En los planteamientos de este estudio se considera que la denominada “decadencia” de la Monarquía era en realidad un desajuste de la articulación sobre la que se había configurado en tiempos de Felipe II. Esto es, el desgaste de la administración de la Monarquía Hispana se hizo patente a lo largo del reinado de Felipe IV. Es lo que hemos estudiado en este libro a través de la figura de don Juan de Austria. pdfÍndice Enlace a Polifemo  
  • contra-casa-real-castilla-IIestuche-casa-real-castilla-II

    Autores

    Gambra Gutiérrez, Andrés Labrador Arroyo, Félix

      La Corte no puede identificarse con un elemento concreto de la organización política de las Monarquías europeas anteriores al siglo XIX, sino que constituye un paradigma político. Es decir, fue el marco institucional y político en el que se desarrollaron los acontecimientos, y podría afirmarse que los sucesos que no se dieron en la Corte o repercutieron sobre ella no existieron políticamente hablando. Esto es, la Corte se constituyó (utilizando la terminología aristotélica) en la “forma” política del reino. La Monarquía hispana fue una gran organización política articulada por cortes. Tal estructura de organización conllevaba la existencia en cada reino de una “corte” y de una o varias “casas reales”, lo que en apariencia constituye una contradicción, pues una sola era la persona del monarca. De ahí que, siendo una única organización política, sus reyes dispusieron de numerosas casas reales, completamente formadas y en plenitud de funcionamiento, donde se integraban y prestaban servicio las elites de los diferentes reinos. Uno de ellos era el de Castilla, cuyos monarcas, al igual que en el resto de Europa, habían articulado desde la Baja Edad Media, en el marco de la Corte y de la Casa real, una dilatada serie de departamentos y servicios, concebidos y desarrollados para satisfacer sus necesidades. Los historiadores que han estudiado la Casa de Castilla, sus orígenes y los oficios que la componían, han mostrado cómo adquirió entidad con departamentos y secciones, sobre todo a partir de la dinastía Trastámara. Pero ningún monarca ordenó –que sepamos– la redacción de unas ordenanzas que fijasen sus secciones y definiesen el cometido de sus oficios, y mientras Castilla perduró como reino independiente, semejante “descuido” no tuvo consecuencias. El problema se planteó cuando una dinastía nueva, los Habsburgo, con casa propia y más perfeccionada que la castellana, heredó los reinos y territorios articulados en torno a la corona de Castilla. Durante los reinados de Carlos V y Felipe II, las elites castellanas que colaboraron en la articulación de la Monarquía hispana incurrieron en una contradicción: si, en un primer momento, cuando Carlos V reunió las Cortes en Valladolid en 1518, se mostraron reticentes y recabaron el protagonismo de la Casa de Castilla de la que formaban parte, no sucedió lo mismo cuando, años más tarde, el Emperador, interesado en facilitar la proyección del príncipe Felipe fuera de Castilla con motivo del viaje que realizó por Europa en 1548, dispuso que se sustituyese en el servicio del príncipe la Casa de Castilla, que venía siendo la suya, por la Casa de Borgoña. En esta ocasión, las elites castellanas aceptaron la nueva modalidad de servicio con tal de que sus miembros ocupasen los distintos cargos. La Casa de Castilla, sin ordenanzas y regida por la costumbre, se limitó a poner algunas de sus secciones al servicio de la Casa de Borgoña, produciéndose una simbiosis entre algunos cargos y funciones que estaban repetidos, castellanizándose ésta última al ocupar las elites del reino de Castilla los principales cargos y oficios de la Casa de Borgoña. Solo la Casa de las reinas se mantuvo conforme al modelo castellano de la época de Isabel la Católica, no sin que la influencia de Borgoña se dejase ver en las etiquetas que se dieron en 1575 para el gobierno de la Casa de la reina Ana. Esta confusa y etérea unión de Casas –la del Reino que sustentaba el Imperio y la de la dinastía– se mantuvo sin problemas durante el siglo XVI, mientras las elites castellanas controlaban e influían en el gobierno de la Monarquía. En el siglo XVII, esas elites fueron desplazadas, y las quejas y vindicaciones de los méritos de Castilla en la construcción de la Monarquía comenzaron a afirmarse en términos de contestación, llegándose al punto de que la Casa de Castilla (sin ordenanzas, pero con tradición) se convirtió en la “oposición política” al gobierno.  
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  • portada-comunidades-castilla
    Pocos temas de la Historia de España han suscitado tanta atención y publicaciones como «las Comunidades de Castilla», un conflicto que tuvo una importancia singular, como demuestra el extenso debate historiográfico sobre su definición, naturaleza y características. Este libro pretende avanzar en el marco historiográfico sobre el tema, aportando, desde distintas perspectivas, novedosas contribuciones para el conocimiento de las dimensiones políticas, económicas, sociales y territoriales de las Comunidades de Castilla. A lo largo de los distintos trabajos, sus autores han expuesto diversas facetas del conflicto poliédrico que fueron las Comunidades, en cuya gestación y desarrollo intervinieron múltiples factores. La ruptura dinástica representada por el advenimiento de Carlos de Austria constituyó un elemento fundamental en los orígenes del movimiento comunero, ya que conllevó cambios sustanciales que propiciaron situaciones de crisis y conflictividad de toda índole: la quiebra del «contrato político» entre el Reino y el nuevo soberano y su Corte, la oposición a la política de gasto, el rechazo a la sucesión imperial, la lucha por el poder en el seno de los gobiernos municipales, etc. Dentro de esta complejidad, creemos haber dado cuenta de los matices implícitos en la utilización de conceptos como rebelión, revuelta, guerra civil o revolución, pues en las Comunidades, como es sabido, a nivel social y político se produjeron diferentes niveles de conflicto, tanto en el tiempo como en el espacio. Aquí adquiere especial relevancia el conocimiento de los agentes protagonistas de las Comunidades y de las dinámicas urbanas y rurales, a las que se dedican varios trabajos. Y, a nuestro juicio, el marco secular en el que debe situarse el cúmulo de conflictos debe ser el proceso de configuración de la Corte. Las Comunidades significaron una fractura en esta estructura de poder formada por instituciones y redes de patronazgo y clientelismo que articulaban el gobierno, las relaciones sociales y el territorio. Así se entiende, además, que, después de las Comunidades, las reformas de la Corte resultaron fundamentales en la recuperación del «pacto» que unía al soberano con las diversas élites sociales de la Corona de Castilla. pdfIntroducción e Índice
  • felipeiv-tiii-vol.1-educacion
    Ya está disponible el tomo tercero de la obra sobre La Corte de Felipe IV. Les dejamos con el índice y la presentación de los cuatro volúmenes. Los cuatro volúmenes que presentamos integran el Tomo III de la obra La Corte de Felipe IV (1621-1665). Reconfiguración de la Monarquía católica. Como anunciábamos en la “Introducción” del Tomo I de la obra, ésta se proyectaba en tres grandes apartados:
    • Tomo I. Las Casas Reales (Volúmenes 1, 2 y 3).
    • Tomo II. Servidores de las Casas Reales y Ordenanzas promulgadas durante el reinado, publicación en un CD. Aparecieron a finales del año 2015.
    • Tomo III. Corte y cultura en la época de Felipe IV, cuatro volúmenes:
    1. Volumen 1. Educación del rey y organización política.
    2. Volumen 2. El sistema de corte. Consejos y Hacienda.
    3. Volumen 3. Espiritualidad, literatura y teatro.
    4. Volumen 4. Arte, coleccionismo y sitios reales.
    • Tomo IV: Los Reinos y la política internacional (tres volúmenes, en prensa).
    De acuerdo con nuestra metodología (el “sistema de corte”), estos volúmenes estudian la organización y evolución de la Monarquía Católica durante el reinado de Felipe IV, es decir, durante el periodo considerado como de crisis y decadencia. Aunque la obra resulta muy extensa y se tratan diferentes materias, de acuerdo con el método interdisciplinar que venimos aplicando, la corte de Felipe IV no se ha estudiado completamente ni éste ha sido nuestro objetivo, sino abordar el período desde un nuevo planteamiento que sirva a los investigadores interesados en temas de dicho reinado a realizarlos desde nuestra perspectiva, que consideramos renovadora. Ciertamente, nuestros análisis y conclusiones pueden estar equivocados, pero estamos seguros de que, tras la lectura de los diferentes capítulos, la visión asentada y comúnmente admitida sobre la evolución del reinado, que aparece en los manuales universitarios, quedará por lo menos removida; valga recordar, entre otros, temas tan paradigmáticos como el concepto de Monarquía Católica, los planteamientos políticos del conde duque de Olivares, la hacienda de la Monarquía o la renovada visión sobre la escultura y el palacio del Buen Retiro; así mismo otros tan poco conocidos como la cartografía de los dominios de la monarquía durante ese período o la nueva religiosidad y la renovada interpretación del teatro cortesano. icon-32-pdfÍndice y presentación Enlace a Polifemo.
  • Portada Libro Diálogo de las empresas militares y amorosas
    Autor:  Paulo Jovio
    Traducción: Alonso de Ulloa Edición crítica, introducción y notas de: Jesús Gómez Edición Ilustrada
    En animado diálogo con su amigo Domenichi, el obispo Giovio expone de manera autobiográfica cuáles son las características principales del género de las empresas que, si bien están asociadas a la amplia corriente emblemática desarrollada durante la época, presentan algunos rasgos peculiares sistematizados aquí por primera vez, sobre todo en lo que se refiere a su variable combinación de la imagen con la escritura: cuerpo y alma respectivamente, según la terminología popularizada por el obispo italiano. Uno de los atractivos que presenta la lectura del Diálogo de las empresas, junto con los comentarios personales que hacen los interlocutores sobre las circunstancias en que fueron creadas cada una de ellas, en las que se conmemoran tanto hechos de armas como de amor, es la reproducción de los magníficos grabados de la edición lyonesa del diálogo, con los cuales la comprensión de los motes que forman el alma de cada una de las empresas resulta todavía más sugerente y eficaz.
    ISBN: 9788496813700
    Editorial: Polifemo, Ediciones Año de edición: 2012 Páginas: 336 Encuadernación: Tapa blanda Ancho: 17 cm. Alto: 24 cm.
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    ó
  • contra-atenea-schwartzportada-atenea-schwartz
    Este libro pretende ser un merecido homenaje que ofrecemos un grupo de colegas, discípulos y amigos a la profesora Lía Schwartz, sin que haya terminado su trayectoria investigadora y docente, que sigue plenamente activa. El convencimiento de que las contribuciones de la profesora Schwartz a los estudios hispánicos (y en particular el impulso y progreso que ha aportado a la interpretación científica de la Literatura española) merecían un homenaje sin esperar a su jubilación fue impulsado en paralelo por diversos colegas que, al tener conocimiento de la confluencia de intenciones, decidieron unirse en la tarea de coordinación, edición y financiación. La dilatada vida profesional de la profesora Schwartz (de la que se ofrece a continuación una síntesis hasta el momento actual) ha merecido justos reconocimientos y distinciones, como la condecoración del gobierno español en el año 1999 con la "Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio", que se otorga a personas que se hayan distinguido ir méritos en los campos de la educación, la ciencia, la cultura o la docencia, y en 2013, nuevamente, fue condecorada con la "medalla de la Orden del Mérito Civil en España". En 2016, fue nombrada Académica correspondiente de la Real Academia Española. PDFÍndice Enlace a la editorial
  • Portada-centros-de-poder-italianosIIPortada-centros-de-poder-italianos

    Autores

    Martínez Millán, José Rivero Rodríguez, Manuel

      En los siglos XVI y XVII, parte del territorio de la actual República Italiana formó parte de una entidad conocida como Monarquía Hispana o Monarquía Católica. Su naturaleza política solo se entiende desde el paradigma de la corte, desde la existencia de un entramado que, con diversos vínculos, con múltiples ramificaciones, articuló un espacio cuyos dos polos principales, pero no únicos, los constituyeron las cortes de Madrid y Roma. En la Italia que no estaba bajo el dominio de la Casa de Austria, soberanos como los duques de Saboya, Mantua o Parma –ellos mismos o sus familiares–, estuvieron en la nómina de los puestos de gobierno de la Monarquía, al frente de virreinatos, ejércitos, embajadas, etc. Cuando un soberano concede a otro el mando de sus ejércitos, de una provincia o le encarga su representación, los vínculos convencionales entre estados no parece que den mucha información sobre la realidad política, y debe irse más allá de los vínculos formales entre “estados” (intercambio de embajadores, definición de fronteras, soberanía territorial…) para comprender la naturaleza del fenómeno. Deben analizarse las redes de cortes, con todas sus variables familiares y, sobre todo, clientelares, porque las casas y las cortes de los soberanos se hallaban en el epicentro del sistema de relación y cohesión del poder. De esa forma, la permanencia de la Monarquía como poder hegemónico en Italia estuvo vinculada a la integración de las elites de ambas penínsulas en proyectos comunes, cimentados por el parentesco y por las redes clientelares y de patronazgo. Génova, Roma y las diferentes cortes italianas se acoplaron a la realidad de la Monarquía Hispana haciendo de Italia un complemento fundamental en lo político (el desarrollo del “sistema español”), en lo militar (frente al Imperio Otomano), en lo religioso (Roma ejerció como autoridad espiritual y jurisdiccional) y en lo económico (Génova fue el principal centro financiero). Por otra parte, Saavedra Fajardo estableció, en el siglo XVII, los términos sobre los que se sustentaba una larga tradición de entendimiento entre los ingenios de ambas naciones. A su juicio, ambas cayeron en el silencio durante las invasiones de bárbaros y musulmanes, ambas despuntaron al unísono: Petrarca y Dante por un lado y Juan de Mena y el marqués de Santillana por otro sacaron a las lenguas italiana y española de la barbarie, igualándolas al latín –“su espíritu, su pureza, su erudición y gracia les igualó con los poetas antiguos más celebrados”–. A pesar de este forzado paralelismo, Diego de Saavedra no tenía duda de que, en primer lugar, iban los italianos: Petrarca, Dante, Ariosto y Tasso abrían caminos, eran señalados como precursores y marcaban, como punto de partida y de comparación, su breve relato de la literatura española desde Garcilaso (que comenzó a escribir “en tiempos más cultos”) hasta Lope o Góngora. Parecía ineludible que, al hacer repaso de la Historia de las letras españolas, se comenzase con autores italianos; salvo Camoens y Ausias March, ningún autor de cualquier otra lengua figuraba en el Parnaso español. Cada vez que se alude a los fundamentos de la modernidad europea todas las miradas convergen en Italia. En el caso español es inevitable: la producción literaria y artística, así como la cultura, la política, la religión y casi todas las manifestaciones de la sociedad del Siglo de Oro imitaron, siguieron, compararon, emularon e incluso trataron de superar al país cisalpino. Modelo admirado y, a la vez objeto de codicia tras las famosas guerras de Italia (1494-1559), los españoles fueron dominadores y también “dominados”. En el caso de las relaciones artísticas y culturales, aunque la división pueda parecer artificiosa, se pretende subrayar y enfatizar una idea planteada por Benedetto Croce y no suficientemente desarrollada después, la de que no podía concebirse el Renacimiento o el Barroco italiano sin contar con lo español. Conforme a esa premisa, se propone aquí una lectura semejante pero a la inversa: el Siglo de Oro y las realizaciones en el mundo de las ideas, la literatura y el arte suelen verse como algo propiamente español pero no es concebible sin la profunda huella de lo italiano en la vida española. Resulta evidente que ese fecundo intercambio propició el desarrollo de la cultura cortesana y los ejemplos de Castiglione y Guevara son buena muestra de ello.  
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  • indice-1librosdelacorte-21
    REVISTA LIBROSDELACORTE.ES Nº21, AÑO 12, OTOÑO-INVIERNO (2020)

    La actividad teatral cortesana en la España del barroco

    ISSN:1989-6425; https://doi.org/10.15366/ldc2020.12.21
     A través de todos los trabajos del monográfico, sus autores esperan no sólo contribuir modestamente al mejor conocimiento del teatro cortesano español del siglo XVII, lo que, sin duda, ayudará a comprender de manera más completa la actividad teatral aurisecular en su conjunto, sino también suscitar interés por explorar otras vías críticas menos transitadas e incluso indagar en otras nuevas.
    Junto a dicho monográfico, también encontrarán los siguientes artículos:
    VICTORIA BOSCH MORENO Y OSKAR J. ROWESKI: La Virgen de la Cuchillada en el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid
    ISABEL DRUMOND: Da Corte portuguesa para as Cortes marroquina e argelina:os presentes diplomáticos por ocasião dos resgates de cativos no século XVIII
    ZOLTÁN KORPÁS: Lo que no figura en “La Expedición”: El motín del tercio viejo de Bernardo Aldana en Hungría, 1553
    ROBERTO MORALES ESTÉVEZ: El arquetipo del nigromante: magia, mito y rito en San Lorenzo de El Escorial
    FELIPE SERRANO ESTRELLA: La Roma española de Miguel de Erce Ximénez
  • felipeiv-tomoiii-vol.2
    Ya está disponible el tomo tercero de la obra sobre La Corte de Felipe IV. Les dejamos con el índice y la presentación de los cuatro volúmenes. Los cuatro volúmenes que presentamos integran el Tomo III de la obra La Corte de Felipe IV (1621-1665). Reconfiguración de la Monarquía católica. Como anunciábamos en la “Introducción” del Tomo I de la obra, ésta se proyectaba en tres grandes apartados:
    • Tomo I. Las Casas Reales (Volúmenes 1, 2 y 3).
    • Tomo II. Servidores de las Casas Reales y Ordenanzas promulgadas durante el reinado, publicación en un CD. Aparecieron a finales del año 2015.
    • Tomo III. Corte y cultura en la época de Felipe IV, cuatro volúmenes:
    1. Volumen 1. Educación del rey y organización política.
    2. Volumen 2. El sistema de corte. Consejos y Hacienda.
    3. Volumen 3. Espiritualidad, literatura y teatro.
    4. Volumen 4. Arte, coleccionismo y sitios reales.
    • Tomo IV: Los Reinos y la política internacional (tres volúmenes, en prensa).
    De acuerdo con nuestra metodología (el “sistema de corte”), estos volúmenes estudian la organización y evolución de la Monarquía Católica durante el reinado de Felipe IV, es decir, durante el periodo considerado como de crisis y decadencia. Aunque la obra resulta muy extensa y se tratan diferentes materias, de acuerdo con el método interdisciplinar que venimos aplicando, la corte de Felipe IV no se ha estudiado completamente ni éste ha sido nuestro objetivo, sino abordar el período desde un nuevo planteamiento que sirva a los investigadores interesados en temas de dicho reinado a realizarlos desde nuestra perspectiva, que consideramos renovadora. Ciertamente, nuestros análisis y conclusiones pueden estar equivocados, pero estamos seguros de que, tras la lectura de los diferentes capítulos, la visión asentada y comúnmente admitida sobre la evolución del reinado, que aparece en los manuales universitarios, quedará por lo menos removida; valga recordar, entre otros, temas tan paradigmáticos como el concepto de Monarquía Católica, los planteamientos políticos del conde duque de Olivares, la hacienda de la Monarquía o la renovada visión sobre la escultura y el palacio del Buen Retiro; así mismo otros tan poco conocidos como la cartografía de los dominios de la monarquía durante ese período o la nueva religiosidad y la renovada interpretación del teatro cortesano. icon-32-pdfÍndice Enlace a Polifemo.
  • Bajo-acusacion-felipeIII-intEl valimiento en la Corte de Felipe III
    El poder del duque de Lerma y de los Sandoval en la corte de Felipe III dio vida a un modelo de valimiento a nivel europeo. La gran influencia sobre el Rey Piadoso y el estricto control que llegó a ejercer sobre la corte, y sobre toda la estructura burocrática y administrativa de la Monarquía, permitió a Lerma dirigir durante veinte años, gracias a una amplia delegación de poderes por parte del soberano, la principal potencia europea de la época. Sin embargo, el gobierno del valido y de su sucesor y heredero, el duque de Uceda, no fue indiscutido y de hecho tuvo que enfrentarse con una gran oposición. Una de las maneras más eficaces de los enemigos de los Sandoval para presentar sus protestas al rey y denunciar, al mismo tiempo, las culpas de la facción dominante, fue mediante los cargos que colocaron bajo acusación a algunos hombres clave del gobierno.

    El valimiento en el reinado de Felipe III, procesos y discursos.

    Durante el reinado de Felipe III, los procesos contra Alonso Ramírez de Prado, Pedro Franqueza y Rodrigo Calderón representaron graves ataques al poder del duque de Lerma e iniciaron un debate que retomaba muchos temas ya presentes en la rica literatura política sobre la corte y sobre los favoritos que se desarrollaba durante esos años. Tras la muerte de Felipe III, los procesos contra los duques de Uceda y de Osuna y las acusaciones contra el cardenal duque de Lerma por su excesiva acumulación de mercedes profundizaron aún más estos discursos. A través de los memoriales de los fiscales y las respuestas de los abogados de la defensa, resulta posible reconstruir el debate en torno al favorito, influenciado por el clima cultural e intelectual de la época. Bajo acusación fue puesto, idealmente, el propio rey que había permitido el ascenso de los acusados, el rey que había ido más allá de los límites de su poder delegándolo, de forma arbitraria e ilegal, en algunos de sus súbditos.
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  • contra_mujeres_austriasportada_mujeres_austrias
    Este libro que tienes entre las manos, querido lector, querida lectora, es el fruto de varios años de investigación llevada a cabo por una red –nunca mejor dicho– de investigadores de la España Moderna. El objetivo principal de las siguientes páginas consiste en mostrar cómo se articulan y se expresan las relaciones que se establecen entre las mujeres que viven en la esfera de la Corte de los Austrias. El hilo del discurso se ha trazado a través de un sistema de redes femenino, que se construye partiendo de las connotaciones vitales específicas de las mujeres de la Casa Real, como son los contratos matrimoniales, las relaciones de parentesco y amistad que se desarrollan entre ellas especialmente a través de los epistolarios y del intercambio de objetos, la forma de ejercer el poder político, el modo que tienen de presentar su imagen, y, finalmente, la influencia de una espiritualidad marcada por las corrientes de la descalcez que se manifestó en un especial afecto hacia las órdenes religiosas. Este entramado de relaciones-contactos entre mujeres de diferentes rangos y posiciones en la corte y sus círculos de influencia, nos permite contemplar la relación entre la corte española y las cortes europeas: Lisboa, París, Bruselas, Viena-Praga, Roma-Florencia-Nápoles, y Londres. Las redes femeninas se caracterizan por estar organizadas con criterios de una gran elasticidad, desde el momento en que se renuncia a la rigidez que impone una cronología, y se opta por presentar a las protagonistas narrando su vida en primera persona – en este sentido epistolarios, autobiografías, inventarios y testamentos adquieren una gran importancia–, o descrita por biógrafos y crónicas. La elección e investigación de las mujeres que van a integrar este libro permite en gran medida la reconstrucción de sus relaciones afectivas, políticas, sociales, y religiosas, porque, como veremos, sus vidas se entrecruzan desde ángulos muy diversos, y esta diversidad es la que proporciona un bosquejo –nítido en determinadas ocasiones, más impreciso en otras– sobre la forma en la que estas mujeres están presentes en las diferentes esferas que conforman la Casa de Austria. Son reinas, infantas, nobles, ayas, monjas, fundadoras, escritoras, y mecenas. pdfÍndice Enlace a Polifemo
  • nobleza-portada2nobleza-portada

    Autores Rivero Rodríguez, Manuel

    Los cambios en la espiritualidad de los siglos XVI y XVII incidieron en el desarrollo de un nuevo ideal aristocrático en la Edad Moderna europea. Fue un cambio no sólo cultural sino también de la estructura de la sociedad, donde la formación de la nobleza no puede interpretarse sólo desde perspectivas sociológicas, económicas o ideológicas. Aristocratización, refeudalización o traición de la burguesía son esquemas poco útiles para comprender un proceso tan complejo. La creación de las nuevas noblezas europeas altomodernas tuvo un fuerte vínculo con la Reforma, el Concilio de Trento y la revolución religiosa del siglo XVI. Se forjó en un ambiente en el que los nobles fueron al mismo tiempo cortesanos y miles christianus. Con las reformas católicas y protestante se produjo un cierre estamental, que acentuó las lineas divisorias de los tres estados, heredadas de la época medieval. VER ÍNDICE
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  • publicacion-reinos-naciones-vol.1
    Con la afirmación de “Reinos a Naciones” no queremos señalar solamente un problema terminológico, sino que pretendemos referirnos a un cambio de estructura del Estado, que se culminó en el mundo occidental a comienzos del siglo XIX. Desde la Baja Edad Media hasta finales del siglo XVIII, el sistema de gobierno común en Europa fueron las Monarquías, que administraron sus respectivos Reinos. Dicho sistema, aunque evolucionó a lo largo de los siglos modernos, creó una forma de gobierno, de resolver los problemas políticos y un modo de proceder en las relaciones sociales, que se ha bautizado como “cultura cortesana”. Al comenzar el siglo XIX, el sistema político cambió al modelo de “Estado nacional”, fundamentado en los principios políticos emanados del “contrato social” y la “soberanía nacional”. No obstante, si a nivel institucional y político, la transformación resultaba clara, muchos de los elementos de la “cultura cortesana” (de la forma de proceder en el Antiguo Régimen) permanecieron en el nuevo sistema, de ahí que al pasar el foco de nuestra investigación desde la tradición cortesana de la Edad Moderna (siglos XVI, XVII y XVIII) a la Contemporánea (XIX), encontramos procedimientos que siguieron practicándose y que muchos aspectos de la cultura cortesana seguían empleándose en el nuevo sistema político, lo que genera nuevas contradicciones que es preciso investigar. Los estudios recogidos en esta obra muestran que la transformación experimentada en los organismos del “sistema cortesano” hasta convertirse en Estado nacional fueron más progresivos y pausados y menos revolucionarios de lo que nos ha enseñado la historiografía al uso.
    pdfÍndice e Introducción Enlace a la Editorial. 
  • felipeiv-tomoiii-vol.3
    Ya está disponible el tomo tercero de la obra sobre La Corte de Felipe IV. Les dejamos con el índice y la presentación de los cuatro volúmenes. Los cuatro volúmenes que presentamos integran el Tomo III de la obra La Corte de Felipe IV (1621-1665). Reconfiguración de la Monarquía católica. Como anunciábamos en la “Introducción” del Tomo I de la obra, ésta se proyectaba en tres grandes apartados:
    • Tomo I. Las Casas Reales (Volúmenes 1, 2 y 3).
    • Tomo II. Servidores de las Casas Reales y Ordenanzas promulgadas durante el reinado, publicación en un CD. Aparecieron a finales del año 2015.
    • Tomo III. Corte y cultura en la época de Felipe IV, cuatro volúmenes:
    1. Volumen 1. Educación del rey y organización política.
    2. Volumen 2. El sistema de corte. Consejos y Hacienda.
    3. Volumen 3. Espiritualidad, literatura y teatro.
    4. Volumen 4. Arte, coleccionismo y sitios reales.
    • Tomo IV: Los Reinos y la política internacional (tres volúmenes, en prensa).
    De acuerdo con nuestra metodología (el “sistema de corte”), estos volúmenes estudian la organización y evolución de la Monarquía Católica durante el reinado de Felipe IV, es decir, durante el periodo considerado como de crisis y decadencia. Aunque la obra resulta muy extensa y se tratan diferentes materias, de acuerdo con el método interdisciplinar que venimos aplicando, la corte de Felipe IV no se ha estudiado completamente ni éste ha sido nuestro objetivo, sino abordar el período desde un nuevo planteamiento que sirva a los investigadores interesados en temas de dicho reinado a realizarlos desde nuestra perspectiva, que consideramos renovadora. Ciertamente, nuestros análisis y conclusiones pueden estar equivocados, pero estamos seguros de que, tras la lectura de los diferentes capítulos, la visión asentada y comúnmente admitida sobre la evolución del reinado, que aparece en los manuales universitarios, quedará por lo menos removida; valga recordar, entre otros, temas tan paradigmáticos como el concepto de Monarquía Católica, los planteamientos políticos del conde duque de Olivares, la hacienda de la Monarquía o la renovada visión sobre la escultura y el palacio del Buen Retiro; así mismo otros tan poco conocidos como la cartografía de los dominios de la monarquía durante ese período o la nueva religiosidad y la renovada interpretación del teatro cortesano. icon-32-pdfÍndice Enlace a Polifemo.
  • contraportadaCorte-y-estado-portada
    El sistema político cortesano, vigente en Europa durante el Antiguo Régimen, se caracterizó por tener una justificación propia, formulada durante la Baja Edad Media a partir de la recepción cristiana de los valores de la filosofía moral clásica. Esta forma de organización política llegó a ser caricaturizada en la historiografía decimonónica que intentaba justificar el nuevo modelo político del Estado-Nación. El mundo de la Corte provocaba admiración por sus expresiones artísticas, aunque parecía carecer de racionalidad como comunidad política y moral. La cosmovisión cortesana se basaba en la correspondencia armónica entre los planos ético, político y transcendente que se expresaban en el gobierno del hombre virtuoso sobre sus pasiones, el del rey virtuoso sobre la comunidad política y el de Dios sobre todo el universo. Estos planteamientos serían puestos en duda durante la Reforma protestante, que partía del abismo insuperable entre los planos divino y humano. Al subrayar la incapacidad del ser humano para alcanzar la virtud por su propia fuerza, como resultado de su naturaleza corrompida por el pecado original, los reformadores llegarían a cuestionar la idea del gobierno virtuoso. Posteriormente tendría lugar un largo proceso en el que los valores clasicistas que fundaban el modelo cortesano serían criticados y reinterpretados. Nuevos discursos filosófico-políticos intentarían restaurar la brecha entre moral y política, sustituyendo el cultivo de la virtud por la disciplina y el cumplimiento de las leyes. A partir de finales del siglo XVIII, con el surgimiento de la idea del espíritu del pueblo y las revoluciones burguesas, comenzaría a imponerse el modelo del Estado-Nación acompañado de una nueva ética burguesa.
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  • contra-españa-franciaportada-españa-francia
    Durante los últimos años, la casa real de Felipe V ha sido objeto de interesantes investigaciones que señalan, con acierto, algunos de los cambios experimentados con la llegada de la nueva dinastía al trono español. No obstante, además de las nuevas Ordenanzas y Etiquetas que el joven monarca promulgó y la introducción de personajes franceses a su servicio, lo que ocasionó numerosos problemas de competencias y rivalidad social (temas en los que se ha detenido especialmente la historiografía), junto con la transformación constitucional que experimentó la Monarquía, es preciso indagar en el trasfondo ideológico y cultural que los propiciaron; lo que significa que los cambios experimentados en la organización de la Monarquía llevaban implícitos planteamientos y conceptos sobre la fundamentación del poder y el concepto de Monarquía distintos de los vigentes en siglos anteriores. Tales ideas eran fruto de la nueva mentalidad, surgida a finales del siglo XVII, cuando aparecieron conceptos que resultaban incompatibles con los fundamentos de la autoridad que sostenían las monarquías tradicionales. Desde 1650 se produjo una racionalización y secularización del pensamiento y se fue suprimiendo la hegemonía de la teología en los campos académico y cultural. De manera paulatina se fue alejando la magia y la creencia de lo sobrenatural en la cultura europea y llevó a un grupo selecto a desafiar la herencia del pasado, no solo los supuestos comunes sobre la humanidad, la sociedad, la política, sino también sobre la fe cristiana o sobre cualquier otra creencia. Ningún periodo de la historia europea muestra un cambio tan profundo hacia la racionalización y secularización de los saberes como las décadas finales del siglo XVII. Y es que el triunfo de la filosofía mecánica (Descartes, Galileo, etc.) significó el fin de la concepción animista del universo, que había sustentado el pensamiento mágico y con ello, también, se produjeron los cambios de los fundamentos del poder. pdfÍndice e Introducción Enlace a la editorial
  • PortadaII-relaciones-monarquiasestuche-relaciones-monarquias

    Autores

    José Martínez Millán 

    Maria Paula Marçal Lourenço

    Los tratadistas de principios del siglo XVII fueron conscientes de las transformaciones producidas en la administración de las Monarquías, aunque en ningún momento pensaron que había cambiado la justificación ideológica ni la configuración política en las que se basaban, ni mucho menos la organización institucional hasta el punto de haber entrado en una forma distinta de “Estado”. Lo que había cambiado era la organización de la Corte, que comenzaron a definir de manera distinta a como se venía haciendo desde el siglo XIII. A partir del siglo XVII, la heterogeneidad que fue alcanzando la sociedad y las solicitudes para servir a los reyes fueron tan numerosas que, necesariamente, los monarcas se vieron obligados a organizar de otra forma la gestión del reino, lo que fue determinante tanto para la configuración de la Corte (creación de nuevos Consejos e instituciones de gestión) como para el comportamiento cortesano. En definitiva, las relaciones no-institucionales siguieron prevaleciendo sobre las relaciones institucionales a la hora de articular el poder en la sociedad. Este ha sido nuestro planteamiento a la hora de estudiar las relaciones entre las Monarquías de España y Portugal. Tal enfoque ha permitido constatar que hubo más influjos entre ambas Monarquías que los que se han puesto de manifiesto desde el modelo “estatalista”. Además, por primera vez se estudia el papel protagonista que las reinas –y un importante sector de mujeres nobles– ejercieron en la política de las Monarquías del Antiguo Régimen sin forzar planteamientos históricos ni recurrir a métodos empleados en los estudios de “género”.  
  • publicacion-legumbres-rey
    La Corte aparece como un espacio central de estudio en el que abordar la alimentación de distintas épocas. Se trata de un objeto de estudio en el que, a partir de la mesa y cocina real, se vislumbran “las necesidades vitales del monarca como persona concreta, donde cuentan cuestiones particulares como su apetito y su gusto”, al mismo tiempo que refleja las necesidades institucionales para reflejar el poder, la riqueza, el prestigio y la gloria de la Monarquía, así como las necesidades del conjunto de la servidumbre real, donde aparecen representadas las más diversas categorías sociales, los más distantes niveles económicos, las más diversas claves políticas y los distintos sentidos culturales. Es decir, la alimentación en el mundo cortesano abarcaba desde cubrir la necesidad vital más estricta hasta el simbolismo político, económico y cultural más elaborado. Esta obra recoge un conjunto de trabajos que revelan que la Corte, como ejemplo y referencia que pretendía ser en todo, se erigió también en la alimentación como síntesis e inspiración de distintas épocas.

    Índice

    PRESENTACIÓN / Félix Labrador Arroyo y Jorge Pajarín Domínguez GESTIÓN Y PRODUCCIÓN DE LAS HUERTAS DE LA CASA DE CAMPO EN EL SIGLO XVII / Félix Labrador Arroyo À MESA COM AS RAINHAS DE PORTUGAL (SÉCULOS XV-XVIII) / Maria Paula Marçal Lourenço “CILANTROS Y RÁBANOS NO VAN A LA MESA DEL REY”. LAS LEGUMBRES Y LA MESA REGIA EN EL SIGLO XVI EN PORTUGAL / Ana Isabel Buescu LAS LEGUMBRES EN LA COCINA CORTESANA DE LOS AUSTRIAS / María de los Ángeles Pérez Samper LA PRESENCIA DE LAS LEGUMBRES EN LAS MESAS DE LOS BORBONES. UNA APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DE LA ALIMENTACIÓN CORTESANA EN ESPAÑA / Natalia González Heras LA ALIMENTACIÓN EN EL REINADO DE FERNANDO VII (1808-1833) / Alejandro Gutiérrez Pacios LA COCINA EN LA ESTRUCTURA DE LA CASA REAL DESDE EL SIGLO XVI HASTA LA REGENCIA DE MARÍA CRISTINA DE BORBÓN (SIGLO XIX) / Cristina Bienvenida Martínez García CRISIS EN LA COCINA DE PALACIO. LOS OFICIOS DE BOCA DURANTE EL REINADO DE FERNANDO VII Y LA REGENCIA DE MARÍA CRISTINA / Jorge Pajarín Domínguez SERVIR LAS REALES MESAS: LA RESTRUCTURACIÓN DE LOS OFICIOS DE BOCA DURANTE REINADO DE ISABEL II / Natalia Teja Reglero Enlace a la editorial.
  • felipeiv-tomoiii-vol.4
    Ya está disponible el tomo tercero de la obra sobre La Corte de Felipe IV. Les dejamos con el índice y la presentación de los cuatro volúmenes. Los cuatro volúmenes que presentamos integran el Tomo III de la obra La Corte de Felipe IV (1621-1665). Reconfiguración de la Monarquía católica. Como anunciábamos en la “Introducción” del Tomo I de la obra, ésta se proyectaba en tres grandes apartados:
    • Tomo I. Las Casas Reales (Volúmenes 1, 2 y 3).
    • Tomo II. Servidores de las Casas Reales y Ordenanzas promulgadas durante el reinado, publicación en un CD. Aparecieron a finales del año 2015.
    • Tomo III. Corte y cultura en la época de Felipe IV, cuatro volúmenes:
    1. Volumen 1. Educación del rey y organización política.
    2. Volumen 2. El sistema de corte. Consejos y Hacienda.
    3. Volumen 3. Espiritualidad, literatura y teatro.
    4. Volumen 4. Arte, coleccionismo y sitios reales.
    • Tomo IV: Los Reinos y la política internacional (tres volúmenes, en prensa).
    De acuerdo con nuestra metodología (el “sistema de corte”), estos volúmenes estudian la organización y evolución de la Monarquía Católica durante el reinado de Felipe IV, es decir, durante el periodo considerado como de crisis y decadencia. Aunque la obra resulta muy extensa y se tratan diferentes materias, de acuerdo con el método interdisciplinar que venimos aplicando, la corte de Felipe IV no se ha estudiado completamente ni éste ha sido nuestro objetivo, sino abordar el período desde un nuevo planteamiento que sirva a los investigadores interesados en temas de dicho reinado a realizarlos desde nuestra perspectiva, que consideramos renovadora. Ciertamente, nuestros análisis y conclusiones pueden estar equivocados, pero estamos seguros de que, tras la lectura de los diferentes capítulos, la visión asentada y comúnmente admitida sobre la evolución del reinado, que aparece en los manuales universitarios, quedará por lo menos removida; valga recordar, entre otros, temas tan paradigmáticos como el concepto de Monarquía Católica, los planteamientos políticos del conde duque de Olivares, la hacienda de la Monarquía o la renovada visión sobre la escultura y el palacio del Buen Retiro; así mismo otros tan poco conocidos como la cartografía de los dominios de la monarquía durante ese período o la nueva religiosidad y la renovada interpretación del teatro cortesano. icon-32-pdfÍndice Enlace a Polifemo.
  • Forja-identidad-Cia-Jesus-int2Forja-identidad-Cia-Jesus-portada
    Tradicionalmente se ha considerado a la Compañía de Jesús como una orden religiosa cuyas estructuras, proyectadas desde sus orígenes por su fundador, no experimentaron apenas variación a lo largo del tiempo. Si esto se ha podido observar en cuanto a su vivencia espiritual y al diseño de un proyecto religioso común, no parece apropiado afirmar lo mismo en cuanto a la relación que mantuvo la Compañía con los distintos príncipes y poderes políticos establecidos, ya que libró una dura batalla hasta adaptarse e insertarse en las diversas cortes europeas de la época moderna, incluida la papal. Esa adaptación se puede seguir con claridad durante el primer siglo de existencia de la Orden (1540-1640) y permite comprender los problemas a los que tuvo que hacer frente la Compañía durante ese tiempo, así como las vacilantes actuaciones de sus primeros miembros o los obstáculos ideológicos que le opusieron las instituciones de su entorno.
     
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