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  • felipeIV-tomoIV-vol1
    Hace más de veinticinco años un grupo de jóvenes investigadores iniciamos el estudio de la articulación política de la Monarquía de Felipe II tomando como elemento de análisis los grupos de poder frente al modelo institucional del Estado Moderno, que dominaba entonces en las investigaciones. Pronto nos dimos cuenta de que la nueva metodología que aplicábamos descubría nuevas realidades y señalaba las numerosas contradicciones que escondía el “sistema estatal” (en el que nos habíamos formado). Fue así como iniciamos los estudios de la Corte y Casa Real en los que tuvimos que comenzar por definir (dada la confusión que existía en aquellos años en que en Europa se comenzaba a hablar sobre estos conceptos) lo que era la Corte y la Casa Real (sinónimo de “dinastía”), y a demostrar que, lejos de ser unos elementos concretos de la estructura institucional de las Monarquías europeas de la Edad Moderna, constituían un sistema político con unos fundamentos filosóficos y culturales propios que configuraron las Monarquía modernas. Como hemos explicado varias veces, la “Corte” fue una organización político-social cuyas estructuras emanaron de la filosofía práctica clásica. Aristóteles estaba convencido de la formación natural de la sociedad y de su consiguiente organización. En su libro, La Política, comenzaba afirmando que “El hombre es un animal social”, de donde deducía que, de manera natural, el hombre se veía inclinado a formar la familia y el conjunto de familias conformaban la “República”. Pero sobre todo, es importante señalar que la filosofía práctica tuvo como fin la subordinación del trato humano a aquellos principios éticos y a aquellas virtudes que el padre o el príncipe estaban llamados a encarnar. De esta concepción antropológica se derivaba que la sociedad se articulaba a través de redes de poder no institucionales, esto es, basadas en relaciones personales (patronazgo, clientelismo, familiares, etc.), lo que no resulta contradictorio con la existencia de determinados organismos como los Consejos. Dada la fundamentación del poder, que inducía a que la sociedad se articulase a través de relaciones no institucionales, la Monarquía configuraba políticamente el Reino, tomando la Casa Real como núcleo del sistema, Ya que –como afirma Pierre Bourdieu- “Decir que la casa real tenía como política estrategias domésticas quiere decir que se describen como políticas cosas que no son políticas. Decir que las estrategias matrimoniales están inspiradas por la preocupación de perpetuar la casa es decir que la separación entre la familia real y el aparato del Estado no se había realizado”. Para comprender tan heterogénea realidad es preciso abordarla desde la interdisciplinariedad como método de estudio. Aplicando este modelo metodológico comenzamos a estudiar la Monarquía hispana articulándola por reinados (y no por insensibles estructuras de “larga duración” que podían atravesar varios reinados sin distinguir el contenido y particularidades de cada uno de ellos). Recuérdense las obras sobre la Corte de Carlos V (5 vols.), sobre Felipe II (varias obras), sobre Felipe III (4 vols.) y ahora la de Felipe IV en 11 vols. A través de sucesivos proyectos (siempre con la inclusión de nuevos investigadores, que se han ido sucediendo) hemos ido recorriendo toda la Edad Moderna hasta llegar al final; es decir, cómo desaparece el sistema de la Casa y Corte para transformarse en una nueva organización política y social (siglo XIX). Lo que podemos adelantar es que si bien el significado y función de la Casa Real cambió radicalmente del Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea (en la Constitución de 1812 aparece como un organismo más del Estado), no parece que existieran cambios sustanciales en el sistema de Corte, que perduró durante todo el siglo XIX como bien se demuestra, incluso, en la literatura española del siglo XIX (valga como ejemplo, B. Pérez Galdós, La de Bringas). Por si aún cabe alguna duda al crítico lector, es preciso recordar que los estudios que hemos realizado sobre los diferentes reinados, de ninguna manera han pretendido constituir una “Historia de España”, ni siquiera esta extensa obra sobre “La Corte de Felipe IV” pretende ser un estudio “completo” de dicho reinado; nuestro objetivo consiste en establecer un modelo de estudio con la metodología del sistema cortesano (de acuerdo a las obras que ya hemos publicado sobre distintos reinados), que sin duda es diferente de los planteamientos y métodos de los se han utilizado hasta ahora por las distintas corrientes historiográficas. Una metodología que sirva a los investigadores en Humanidades analizar y comprender la realidad social y el mundo de la corte desde su propia especialidad y temática. Esta es la razón por la que han participado numerosos especialistas de distintas materias en el reinado de Felipe IV. En este sentido, nos apresuramos a agradecer a los diferentes profesores, que han participado en la obra, por los trabajos aportados en los temas que ellos son especialistas reconocidos, pues –desde sus conocimientos indiscutidos- nos los han entregado generosamente con el objetivo de contribuir a fortalecer y poner en práctica esta metodología. pdfÍndice Enlace a Polifemo.
  • Portada-la-corte-de-felipe-iv-2La Corte de Felipe IV
    Coordinadores y co-autores de la edición
    La decadencia de la Monarquía hispana siempre se ha identificado con el reinado de Felipe IV y ese proceso histórico se ha interpretado desde planteamientos prioritariamente económicos y desde un punto de vista castellano, insistiendo en el retroceso militar que experimentó en Europa. Para justificar esta evolución, los historiadores no han dudado en acusar al monarca de ser un personaje abúlico y amigo del placer y la diversión más que del trabajo, extrayendo tales características, incluso, del semblante con que aparece en los numerosos retratos que le hizo el gran Diego Velázquez. En nuestra opinión, la interpretación que se ha dado al reinado es simplista y unidimensional.
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  • textos-milenio-10-contratextos-milenio-10-portada
    El P. Pablo Garrido Herrero fallecía en el otoño de 2015, cuando este libro se encontraba en su última fase de preparación. Hubiese recogido este nuevo fruto de su fértil labor con la humildad que le caracterizó, con la alegría que le acompañaba en su quehacer y era capaz de contagiar. Sirvan estas líneas como pequeño homenaje desde esta colección a la que apoyó en sus primeros pasos y tuvo el privilegio de contar con su participación. La obra que se presenta, cuya transcripción, edición y notas se deben a la autoría del P. Garrido, puede ser muy útil para el lector interesado por tratarse de la primer escrita en castellano por el teólogo carmelita P. Miguel Alfonso de Carranza. Desde que viese la luz en Valencia en 1527, sus sólida formación religiosa e intelectual le llevó a desempeñar insignes cargos de responsabilidad y gobierno dentro de la orden. Como se nos señala en el estudio preliminar, este manuscrito que el P. Carranza dejó incompleto, tenía como finalidad principal la enseñanza del modo correcto de confesarse. La redacción precedía en pocos años a la convocatoria de la tercera etapa del Concilio de Trento, que tanta incidencia tuvo en la transmisión de la doctrina a través de los catecismo. Sin duda, el P. Garrido nos presenta a un pionero en este aspecto, cuyas alusiones localistas incrementan el interés sobre su escrito. Redondea el libro la valiosa aportación del profesor Marciano Vidal, CSsR, que desde la teología moral nos hace una presentación de la tradición carmelitana en esta disciplina desde el siglo XVI, así como una valoración del escrito del P. Carranza como género literario y una aproximación a la singularidad del texto que ahora publicamos, contextualizando históricamente la situación de la teología y la praxis del sacramento de la Penitencia a mediados de la citada centuria.
  • juan-marichal-web
    Juan Marichal fue uno de los intelectuales más originales de la España de la segunda mitad del siglo XX, no solo por la obra singular que llevó a cabo, sino también por el hecho de tener que realizarlo en el exilio en las Américas que circunstancias políticas le llevaron a emprender a partir de 1938. Nacido en Santa Cruz de Tenerife (1922), estudió la licenciatura en la UNAM en México (1941-1945), y luego obtuvo el doctorado en la Universidad de Princeton en 1947. Posteriormente fue Catedrático de Literatura española y de Historia Intelectual de España y América Latina en la Universidad de Harvard desde 1959 hasta 1988, siendo nombrado emérito de esa prestigiosa casa de estudios. Fue un notable profesor y crítico de literatura, siendo especialmente destacable sus trabajos sobre el ensayo en lengua española: su libro clásico La Voluntad de estilo fue reeditado varias veces y se puede leer completo en este sitio web, así como sus Conferencias de Harvard sobre la literatura de los pueblos de lengua española, además de otros numerosos estudios literarios.  Su obra como historiador de las ideas fue importante y tuvo una notable influencia en la transición política española de los años de 1970. Fue editor de la primera edición de las Obras Completas de Manuel Azaña (Oasis, México, 4 vols.), y autor de un gran número de ensayos sobre grandes figuras de la vida cultural y política de España de los siglos XIX y XX.

    Este sitio es patrocinado por El Colegio de México y cuenta con colaboraciones de la Residencia de Estudiantes y la Institución de Libre Enseñanza de Madrid, y se espera la colaboración futura de otros centros universitarios y de documentación.

  • contraportada-oranportada-oran

    Autores

    Bunes Ibarra, Miguel Angel de Alonso Acero, Beatriz

      Describir la evolución de uno de los presidios españoles en el Magreb, el más importante de todos ellos, es uno de los retos más complejos que se pueden aceptar y, sin embargo, se podría llegar a pensar que hay un cierto contagio del hastío de los soldados y oficiales destinados a servir en Orán y Mazalquivir durante el Siglo de Oro. Este libro es un intento de aproximación a la Historia de este doble presidio que en ningún caso solventa todos los enigmas y las realidades que depara el conocimiento de una de las sociedades hispanas de Ultramar. La utilización de esta palabra, asociada siempre a la realidad americana de esos mismos siglos, pone de manifiesto que nos enfrentamos a un mundo militar, cultural, político, social, monetario, religioso y humano que tiene peculiaridades y acentos que le convierten en singular e irrepetible. Estamos ante un espacio nuevo, aunque tiene todas las características de la metrópoli que lo conforma, pero se integra dentro de la tradicional frontera entre la Cristiandad y el Islam que se inicia en plena Edad Media. Las especiales características de la ciudad, Orán, y la villa, Mazalquivir, asentadas en las actuales tierras argelinas y las inéditas maneras de hacer la guerra contra enemigos renovados hacen que este espacio sea nuevo y, como tal, sorprendente. No obstante, su estudio solo puede ser abordado desde manuscritos y textos cristianos, lo que supone que estamos haciendo una historia con la mirada de una sola de sus laderas. Las fuentes otomanas y norteafricanas o han desaparecido o son reinterpretaciones muy tardías redactadas para justificar la defensa de un credo religioso y ensalzar a las personas que encabezan la guerra santa contra el infiel.    
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  • europe-courts-factions

    Rubén González Cuerva y Alexander Koller (eds.)

    Brill, Agosto 2017

    Varios miembros del Instituto Universitario "La Corte en Europa" participan en esta nueva obra, publicada por Brill y editada por Rubén González Cuerva y Alexander Koller, investigadores de referencia del IULCE. A Europe of Courts, a Europe of Factions ofrece un análisis de los grupos políticos de las Cortes europeas más representativas de los siglos XVI y XVII, análisis que, más allá del estudio de caso, consigue presentar la primera panorámica comparativa del fenómeno del faccionalismo cortesano.

    Índice

    Photography of a Ghost: Factions in Early Modern Courts Rubén González Cuerva and Alexander Koller LONDON Redefining Faction at the Tudor Court Janet Dickinson PARIS Faction, alliance and Political Action in Early Modern France: The Dilemma of Antoine de Bourbon King of Navarre in 1559–1562 David Potter ROME International Politics, Factions and Parties in the Roman Curia During the Late 16th Century Maria Antonietta Visceglia ISTANBUL Meritocracy, Factionalism and Ottoman Grand Admirals in the Context of Mediterranean Politics Evrim Türkçelik MADRID Factions and Political Groups at Philip II’s Court: Albists vs Ebolists José Martínez Millán VIENNA/PRAGUE The Dynastic Network between the Imperial and the Spanish Courts (1556–1619) Rubén González Cuerva and Pavel Marek BRUSSELS Hawks, Doves and Magpies: The Business of Faction at the Court of the Archdukes Luc Duerloo VENICE Giovani and vecchi: The Factionary Spirit in 16th and 17th Centuries Patrician Venice between Myth and Reality Stefano Andretta NANCY Court Faction Overwhelmed by Circumstance: The Duchy of Lorraine Torn between Bourbon and Habsburg, 1624–1737 Jonathan Spangler TURIN Delineating Early Modern Factions: A Unique 17th Century Document Toby Osborne

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  • librosdelacorte-indice1librosdelacorte-22
    Ya está disponible el nuevo número de la revista LibrosdelaCorte.es Enlace al número.
  • solapa-monarquiastransformacion-monarquia
    El análisis de la corte y, especialmente, de las casas reales de Felipe V proporciona una reconstrucción de las acciones del monarca desde sus ámbitos de actuación: el universo doméstico y político. Permite, al mismo tiempo, comprender que fueron las reformas en las casas reales las que abrieron los procesos de transformación y marcaron los criterios de prudencia política con que debían emprenderse las propias reformas. Las modificaciones en la estructura de las casas reales vinieron acompañadas de un cambio en la forma de gobierno de las mismas, lo que unido a las transformaciones en el ceremonial de la corte y a las diferentes disputas de poder que se desarrollaron en ella, posibilita entender los cambios en la propia noción de corte y la preponderancia de las casas reales en la constitución de la Monarquía. En definitiva,las reformas de las casas reales ayudan a comprender los cambios y el rumbo de las transformaciones de la Monarquía hispana de la primera mitad del siglo XVIII. Autor/es MARCELO LUZZI TRAFICANTE ISBN 978-84-16335-17-6 Formato Encuadernación PVP Fecha de edición Editorial
  • FelipeIV-tomoIV-vol2
    Hace más de veinticinco años un grupo de jóvenes investigadores iniciamos el estudio de la articulación política de la Monarquía de Felipe II tomando como elemento de análisis los grupos de poder frente al modelo institucional del Estado Moderno, que dominaba entonces en las investigaciones. Pronto nos dimos cuenta de que la nueva metodología que aplicábamos descubría nuevas realidades y señalaba las numerosas contradicciones que escondía el “sistema estatal” (en el que nos habíamos formado). Fue así como iniciamos los estudios de la Corte y Casa Real en los que tuvimos que comenzar por definir (dada la confusión que existía en aquellos años en que en Europa se comenzaba a hablar sobre estos conceptos) lo que era la Corte y la Casa Real (sinónimo de “dinastía”), y a demostrar que, lejos de ser unos elementos concretos de la estructura institucional de las Monarquías europeas de la Edad Moderna, constituían un sistema político con unos fundamentos filosóficos y culturales propios que configuraron las Monarquía modernas. Como hemos explicado varias veces, la “Corte” fue una organización político-social cuyas estructuras emanaron de la filosofía práctica clásica. Aristóteles estaba convencido de la formación natural de la sociedad y de su consiguiente organización. En su libro, La Política, comenzaba afirmando que “El hombre es un animal social”, de donde deducía que, de manera natural, el hombre se veía inclinado a formar la familia y el conjunto de familias conformaban la “República”. Pero sobre todo, es importante señalar que la filosofía práctica tuvo como fin la subordinación del trato humano a aquellos principios éticos y a aquellas virtudes que el padre o el príncipe estaban llamados a encarnar. De esta concepción antropológica se derivaba que la sociedad se articulaba a través de redes de poder no institucionales, esto es, basadas en relaciones personales (patronazgo, clientelismo, familiares, etc.), lo que no resulta contradictorio con la existencia de determinados organismos como los Consejos. Dada la fundamentación del poder, que inducía a que la sociedad se articulase a través de relaciones no institucionales, la Monarquía configuraba políticamente el Reino, tomando la Casa Real como núcleo del sistema, Ya que –como afirma Pierre Bourdieu- “Decir que la casa real tenía como política estrategias domésticas quiere decir que se describen como políticas cosas que no son políticas. Decir que las estrategias matrimoniales están inspiradas por la preocupación de perpetuar la casa es decir que la separación entre la familia real y el aparato del Estado no se había realizado”. Para comprender tan heterogénea realidad es preciso abordarla desde la interdisciplinariedad como método de estudio. Aplicando este modelo metodológico comenzamos a estudiar la Monarquía hispana articulándola por reinados (y no por insensibles estructuras de “larga duración” que podían atravesar varios reinados sin distinguir el contenido y particularidades de cada uno de ellos). Recuérdense las obras sobre la Corte de Carlos V (5 vols.), sobre Felipe II (varias obras), sobre Felipe III (4 vols.) y ahora la de Felipe IV en 11 vols. A través de sucesivos proyectos (siempre con la inclusión de nuevos investigadores, que se han ido sucediendo) hemos ido recorriendo toda la Edad Moderna hasta llegar al final; es decir, cómo desaparece el sistema de la Casa y Corte para transformarse en una nueva organización política y social (siglo XIX). Lo que podemos adelantar es que si bien el significado y función de la Casa Real cambió radicalmente del Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea (en la Constitución de 1812 aparece como un organismo más del Estado), no parece que existieran cambios sustanciales en el sistema de Corte, que perduró durante todo el siglo XIX como bien se demuestra, incluso, en la literatura española del siglo XIX (valga como ejemplo, B. Pérez Galdós, La de Bringas). Por si aún cabe alguna duda al crítico lector, es preciso recordar que los estudios que hemos realizado sobre los diferentes reinados, de ninguna manera han pretendido constituir una “Historia de España”, ni siquiera esta extensa obra sobre “La Corte de Felipe IV” pretende ser un estudio “completo” de dicho reinado; nuestro objetivo consiste en establecer un modelo de estudio con la metodología del sistema cortesano (de acuerdo a las obras que ya hemos publicado sobre distintos reinados), que sin duda es diferente de los planteamientos y métodos de los se han utilizado hasta ahora por las distintas corrientes historiográficas. Una metodología que sirva a los investigadores en Humanidades analizar y comprender la realidad social y el mundo de la corte desde su propia especialidad y temática. Esta es la razón por la que han participado numerosos especialistas de distintas materias en el reinado de Felipe IV. En este sentido, nos apresuramos a agradecer a los diferentes profesores, que han participado en la obra, por los trabajos aportados en los temas que ellos son especialistas reconocidos, pues –desde sus conocimientos indiscutidos- nos los han entregado generosamente con el objetivo de contribuir a fortalecer y poner en práctica esta metodología. pdfÍndice Enlace a Polifemo.
  • La-corte-de-los-borbones-2La-corte-de-los-borbones-1
    Coordinadores:
    Martínez Millán, José Camarero Bullón, Concepción
    Luzzi Traficante, Marcelo
    Esta obra cierra un ambicioso proyecto, iniciado a finales de la década de 1980 por un grupo de jóvenes profesores que nos propusimos estudiar la Monarquía hispana con una nueva metodología, abandonando los estrechos caminos que trazaba la historia realizada con estructuras unidimensionales, cuyo conocimiento de la realidad resultaba –hasta cierto punto– falso, incompleto o alterado. El objeto es construir una historia interdisciplinar cuyos frutos puedan ser aprovechados por los especialistas de las diversas materias (literatura, arte, música, lingüística, espiritualidad, etc.) que componen la realidad social, lejos de los rancios planteamientos de la historia liberal que aún perviven en los más recientes manuales universitarios y en las últimas “Historias Generales de España”.  
    ISBN-10: 8496813819
    ISBN-13: 978-8496813816
  • pazzi-contrapazzi-portada
    Henar Pizarro Llorente, Esther Jiménez Pablo, Santa María Magdalena de Pazzi: Imagen y Mística – (450 años de su nacimiento 1566-2016), Edizioni Carmelitane, 2016, pp. 263. ISBN. 9788872881583
    icon-32-pdfÍndice Enlace a la web de Edizioni Carmelitane.
  • portada-crisis-sistema-cortesano
    Próximamente saldrá a la venta la última publicación del Instituto Universitario "La Corte en Europa". La Monarquía española durante la Edad Moderna no fue una entidad política centralizada con leyes e instituciones comunes en todos los territorios que la compusieron. Todo lo contrario, fue una yuxtaposición de reinos, en los que cada uno conservó su propia organización política y administrativa conforme se fueron uniendo (desde el siglo XV), ya fuera por herencia o por conquista, que estaban bajo la jurisdicción de un mismo monarca. Esto significó que no solo existieron instituciones y legislación diferentes, sino también que cada reino mantuvo su propia casa real y su corte aunque el rey no residiera permanentemente en ellos (esta deficiencia venían a llenarla los virreyes). La diversidad de casas reales llevó a numerosos enfrentamientos entre los servidores de las distintas casas, al mismo tiempo que suponía un gasto desmesurado para las rentas de la corona. Durante los siglos XVIII y XIX se fueron precipitando una serie de cambios en la corte y en la casa real que tuvieron un alcance más profundo que la mera preocupación por ajustar el presupuesto. Cuando se analizan detenidamente estas trasmutaciones se percibe que respondían a una evolución de la organización política de la Monarquía (como sistema cortesano) hasta transformarse en el Estado liberal. La casa real, núcleo desde donde se había iniciado la corte en la Baja Edad Media, comenzó a experimentar una serie de transformaciones que eran síntoma de la descomposición de la organización política y cultural tradicional, que presagiaban un nuevo tipo de Estado. AUTORES Beatriz BLASCO ESQUIVIAS Álvaro CÁNOVASMORENO Natalia GONZÁLEZ HERAS Félix LABRADOR ARROYO Roberto LÓPEZ VELA Cristina B. MARTÍNEZ GARCÍA José MARTÍNEZ MILLÁN David QUILES ALBERO Carlos REYERO HERMOSILLA Jesús Ángel SÁNCHEZ RIVERA Natalia TEJA REGLERO Jesusa VEGA GONZÁLEZ
  • contra-casa-real-castilla-IIestuche-casa-real-castilla-II

    Autores

    Gambra Gutiérrez, Andrés Labrador Arroyo, Félix

      La Corte no puede identificarse con un elemento concreto de la organización política de las Monarquías europeas anteriores al siglo XIX, sino que constituye un paradigma político. Es decir, fue el marco institucional y político en el que se desarrollaron los acontecimientos, y podría afirmarse que los sucesos que no se dieron en la Corte o repercutieron sobre ella no existieron políticamente hablando. Esto es, la Corte se constituyó (utilizando la terminología aristotélica) en la “forma” política del reino. La Monarquía hispana fue una gran organización política articulada por cortes. Tal estructura de organización conllevaba la existencia en cada reino de una “corte” y de una o varias “casas reales”, lo que en apariencia constituye una contradicción, pues una sola era la persona del monarca. De ahí que, siendo una única organización política, sus reyes dispusieron de numerosas casas reales, completamente formadas y en plenitud de funcionamiento, donde se integraban y prestaban servicio las elites de los diferentes reinos. Uno de ellos era el de Castilla, cuyos monarcas, al igual que en el resto de Europa, habían articulado desde la Baja Edad Media, en el marco de la Corte y de la Casa real, una dilatada serie de departamentos y servicios, concebidos y desarrollados para satisfacer sus necesidades. Los historiadores que han estudiado la Casa de Castilla, sus orígenes y los oficios que la componían, han mostrado cómo adquirió entidad con departamentos y secciones, sobre todo a partir de la dinastía Trastámara. Pero ningún monarca ordenó –que sepamos– la redacción de unas ordenanzas que fijasen sus secciones y definiesen el cometido de sus oficios, y mientras Castilla perduró como reino independiente, semejante “descuido” no tuvo consecuencias. El problema se planteó cuando una dinastía nueva, los Habsburgo, con casa propia y más perfeccionada que la castellana, heredó los reinos y territorios articulados en torno a la corona de Castilla. Durante los reinados de Carlos V y Felipe II, las elites castellanas que colaboraron en la articulación de la Monarquía hispana incurrieron en una contradicción: si, en un primer momento, cuando Carlos V reunió las Cortes en Valladolid en 1518, se mostraron reticentes y recabaron el protagonismo de la Casa de Castilla de la que formaban parte, no sucedió lo mismo cuando, años más tarde, el Emperador, interesado en facilitar la proyección del príncipe Felipe fuera de Castilla con motivo del viaje que realizó por Europa en 1548, dispuso que se sustituyese en el servicio del príncipe la Casa de Castilla, que venía siendo la suya, por la Casa de Borgoña. En esta ocasión, las elites castellanas aceptaron la nueva modalidad de servicio con tal de que sus miembros ocupasen los distintos cargos. La Casa de Castilla, sin ordenanzas y regida por la costumbre, se limitó a poner algunas de sus secciones al servicio de la Casa de Borgoña, produciéndose una simbiosis entre algunos cargos y funciones que estaban repetidos, castellanizándose ésta última al ocupar las elites del reino de Castilla los principales cargos y oficios de la Casa de Borgoña. Solo la Casa de las reinas se mantuvo conforme al modelo castellano de la época de Isabel la Católica, no sin que la influencia de Borgoña se dejase ver en las etiquetas que se dieron en 1575 para el gobierno de la Casa de la reina Ana. Esta confusa y etérea unión de Casas –la del Reino que sustentaba el Imperio y la de la dinastía– se mantuvo sin problemas durante el siglo XVI, mientras las elites castellanas controlaban e influían en el gobierno de la Monarquía. En el siglo XVII, esas elites fueron desplazadas, y las quejas y vindicaciones de los méritos de Castilla en la construcción de la Monarquía comenzaron a afirmarse en términos de contestación, llegándose al punto de que la Casa de Castilla (sin ordenanzas, pero con tradición) se convirtió en la “oposición política” al gobierno.  
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  • goya-vega

    Nueva Publicación

    Goya y sus críticos (y otros ensayos)

    Ediciones complutense, 2017

    Nigel Glendinning renovó los estudios de Francisco de Goya en 1977 con Goya and his critics, cuya primera edición castellana se publicó cinco años más tarde. En este ensayo se constata la calidad y delicadeza que caracterizó su actividad científica: erudición y rigor, finura de análisis y exhaustiva documentación, amor por la cultura española y sensibilidad en la apreciación y estudio de las artes. El estudio contrastado de las fuentes y la calidad artística de las obras fueron dos inquietudes principales de Glendinning, no dudando en hacer valer su opinión cuando los veía comprometidos, como se puede comprobar en el seminal ensayo «El problema de las atribuciones desde la exposición de Goya de 1900». En este libro se publican de nuevo ambos estudios precedidos por una semblanza de Valeriano Bozal y los ensayos de Sarah Symmons y Jesusa Vega.
  • bunes-contraportadabunes-portada
    En este volumen se analizan las actuaciones de Felipe III, el duque de Lerma, el de Medina Sidonia, los virreyes de Mallorca y sus homólogos de Nápoles y Sicilia en las diferentes partes en las que podemos dividir el Mediterráneo y la Berbería de las dos primeras décadas del siglo XVII. Un reinado marcado íntegramente por una intensa actividad interior y exterior con respecto a los musulmanes, tanto firmando alianzas y tratados como realizando medidas agresivas y muy expeditivas hacia ellos, además de apoyar guerras y sublevaciones de grupos cristianos e islámicos enfrentados a la Sublime Puerta. Dejando a un lado la cuestión de los moriscos y de los cautivos, que son en la actualidad disciplinas en sí mismas, la política en el Mediterráneo de Felipe III permite abordar el reinado desde otras perspectivas y entender, o por lo menos intentarlo, las claves de las actuaciones que se realizaron en estos dos decenios. El trabajo parte de la idea de que desde 1598 a 1621 se crea una política propia y específica, tanto por Felipe III y Lerma, como por otros hombres claves de este reinado; empresas que no son exclusivas del hijo del Rey Prudente, ya que acciones agresivas con respecto a los musulmanes también son emprendidas por el Sacro Imperio, Toscana, Roma, Saboya, además del mayor protagonismo que adquiere Malta en la vida de este mar. La crónica de un espacio que sigue siendo uno de los ejes centrales de la historia europea, aunque con unos caracteres y ritmos distintos a los del período anterior, en el que se agolpan un gran número de actores, viejos y nuevos, que llenan de vida, sucesos y protagonistas estas aguas.

    Índice

    INTRODUCCIÓN CAPÍTULO 1 La política de Felipe III en Marruecos La guerra civil a la muerte de Ahmad Al-Mansur La ocupación de Larache, una plaza para garantizar la navegación en el Estrecho La cotidianidad de una vida de frontera, la permanente alerta de un presidio a medio fortificar CAPÍTULO 2 La seguridad de navegación en la Península Ibérica La defensa del Estrecho, el intento del control del corso en Gibraltar El segundo asalto al Atlántico marroquí, la conquista de La Mamora (1614) CAPÍTULO 3 La política en el Magreb Central: los intentos de conquista de Argel El primer intento de conquista de Argel, la expedición de 1601 La búsqueda de un aliado para debilitar a Argel, el rey del Cuco La jornada secreta, la última quimera de Lerma para mantenerse en el poder La navegación atlántica en el Mediterráneo: Simón Danzer y otros conversos del norte La creación de armadas provinciales para la defensa de las costas peninsulares El Mediterráneo Oriental. Italia la primera línea de defensa ante el mundo otomano-berberisco La última bajada de la flota del Sultán al Mediterráneo Occidental, Cigalazade La búsqueda de la seguridad en Italia: la política en los Balcanes Los virreyes de Sicilia y Nápoles, el primer muro de contención del expansionismo marítimo de Levante BIBLIOGRAFÍA ÍNDICE ONOMÁSTICO Y GEOGRÁFICO ÍNDICE GENERAL  
    Enlace a la editorial
  • indice-pasado-tradicion-jesusa-vegapasado-tradicion-jesusa-vega
    En las páginas de este ensayo se mira hacia el siglo XIX con conciencia del presente, un presente donde el debate sobre la identidad común cuestiona continuamente el imaginario sobre el que ésta se sustenta, aunque luego en la vida cotidiana sigue funcionando activamente. El objetivo principal de estas páginas ha sido rastrear y registrar cómo contribuyó lo visual a construir ese imaginario, sin pretender en ningún caso la exhaustividad sino más bien al contrario, tratando de centrarse en aquellos hechos relevantes que permiten conocer los dispositivos, estrategias y mecanismos que contribuyeron activamente a esa creación, aunque algunos de ellos, como las galerías de cera, no habían encontrado hasta ahora su lugar. Comprar en Polifemo.
  • felipeIV-tomoIV-vol3
    Hace más de veinticinco años un grupo de jóvenes investigadores iniciamos el estudio de la articulación política de la Monarquía de Felipe II tomando como elemento de análisis los grupos de poder frente al modelo institucional del Estado Moderno, que dominaba entonces en las investigaciones. Pronto nos dimos cuenta de que la nueva metodología que aplicábamos descubría nuevas realidades y señalaba las numerosas contradicciones que escondía el “sistema estatal” (en el que nos habíamos formado). Fue así como iniciamos los estudios de la Corte y Casa Real en los que tuvimos que comenzar por definir (dada la confusión que existía en aquellos años en que en Europa se comenzaba a hablar sobre estos conceptos) lo que era la Corte y la Casa Real (sinónimo de “dinastía”), y a demostrar que, lejos de ser unos elementos concretos de la estructura institucional de las Monarquías europeas de la Edad Moderna, constituían un sistema político con unos fundamentos filosóficos y culturales propios que configuraron las Monarquía modernas. Como hemos explicado varias veces, la “Corte” fue una organización político-social cuyas estructuras emanaron de la filosofía práctica clásica. Aristóteles estaba convencido de la formación natural de la sociedad y de su consiguiente organización. En su libro, La Política, comenzaba afirmando que “El hombre es un animal social”, de donde deducía que, de manera natural, el hombre se veía inclinado a formar la familia y el conjunto de familias conformaban la “República”. Pero sobre todo, es importante señalar que la filosofía práctica tuvo como fin la subordinación del trato humano a aquellos principios éticos y a aquellas virtudes que el padre o el príncipe estaban llamados a encarnar. De esta concepción antropológica se derivaba que la sociedad se articulaba a través de redes de poder no institucionales, esto es, basadas en relaciones personales (patronazgo, clientelismo, familiares, etc.), lo que no resulta contradictorio con la existencia de determinados organismos como los Consejos. Dada la fundamentación del poder, que inducía a que la sociedad se articulase a través de relaciones no institucionales, la Monarquía configuraba políticamente el Reino, tomando la Casa Real como núcleo del sistema, Ya que –como afirma Pierre Bourdieu- “Decir que la casa real tenía como política estrategias domésticas quiere decir que se describen como políticas cosas que no son políticas. Decir que las estrategias matrimoniales están inspiradas por la preocupación de perpetuar la casa es decir que la separación entre la familia real y el aparato del Estado no se había realizado”. Para comprender tan heterogénea realidad es preciso abordarla desde la interdisciplinariedad como método de estudio. Aplicando este modelo metodológico comenzamos a estudiar la Monarquía hispana articulándola por reinados (y no por insensibles estructuras de “larga duración” que podían atravesar varios reinados sin distinguir el contenido y particularidades de cada uno de ellos). Recuérdense las obras sobre la Corte de Carlos V (5 vols.), sobre Felipe II (varias obras), sobre Felipe III (4 vols.) y ahora la de Felipe IV en 11 vols. A través de sucesivos proyectos (siempre con la inclusión de nuevos investigadores, que se han ido sucediendo) hemos ido recorriendo toda la Edad Moderna hasta llegar al final; es decir, cómo desaparece el sistema de la Casa y Corte para transformarse en una nueva organización política y social (siglo XIX). Lo que podemos adelantar es que si bien el significado y función de la Casa Real cambió radicalmente del Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea (en la Constitución de 1812 aparece como un organismo más del Estado), no parece que existieran cambios sustanciales en el sistema de Corte, que perduró durante todo el siglo XIX como bien se demuestra, incluso, en la literatura española del siglo XIX (valga como ejemplo, B. Pérez Galdós, La de Bringas). Por si aún cabe alguna duda al crítico lector, es preciso recordar que los estudios que hemos realizado sobre los diferentes reinados, de ninguna manera han pretendido constituir una “Historia de España”, ni siquiera esta extensa obra sobre “La Corte de Felipe IV” pretende ser un estudio “completo” de dicho reinado; nuestro objetivo consiste en establecer un modelo de estudio con la metodología del sistema cortesano (de acuerdo a las obras que ya hemos publicado sobre distintos reinados), que sin duda es diferente de los planteamientos y métodos de los se han utilizado hasta ahora por las distintas corrientes historiográficas. Una metodología que sirva a los investigadores en Humanidades analizar y comprender la realidad social y el mundo de la corte desde su propia especialidad y temática. Esta es la razón por la que han participado numerosos especialistas de distintas materias en el reinado de Felipe IV. En este sentido, nos apresuramos a agradecer a los diferentes profesores, que han participado en la obra, por los trabajos aportados en los temas que ellos son especialistas reconocidos, pues –desde sus conocimientos indiscutidos- nos los han entregado generosamente con el objetivo de contribuir a fortalecer y poner en práctica esta metodología. pdfÍndice Enlace a Polifemo.
  • Portada Libro Diálogo de las empresas militares y amorosas
    Autor:  Paulo Jovio
    Traducción: Alonso de Ulloa Edición crítica, introducción y notas de: Jesús Gómez Edición Ilustrada
    En animado diálogo con su amigo Domenichi, el obispo Giovio expone de manera autobiográfica cuáles son las características principales del género de las empresas que, si bien están asociadas a la amplia corriente emblemática desarrollada durante la época, presentan algunos rasgos peculiares sistematizados aquí por primera vez, sobre todo en lo que se refiere a su variable combinación de la imagen con la escritura: cuerpo y alma respectivamente, según la terminología popularizada por el obispo italiano. Uno de los atractivos que presenta la lectura del Diálogo de las empresas, junto con los comentarios personales que hacen los interlocutores sobre las circunstancias en que fueron creadas cada una de ellas, en las que se conmemoran tanto hechos de armas como de amor, es la reproducción de los magníficos grabados de la edición lyonesa del diálogo, con los cuales la comprensión de los motes que forman el alma de cada una de las empresas resulta todavía más sugerente y eficaz.
    ISBN: 9788496813700
    Editorial: Polifemo, Ediciones Año de edición: 2012 Páginas: 336 Encuadernación: Tapa blanda Ancho: 17 cm. Alto: 24 cm.
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    ó
  • Delille-contraportadaDelille-portada
    Este libro explica por qué y cómo, en el transcurso de su desarrollo doctrinal y tras su afirmación religiosa y política a lo largo del primer milenio de nuestra era, las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam) han desarrollado e impuesto sistemas familiares y de parentesco distintos y conscientemente opuestos, creando entre ellas barreras culturales y sociales infranqueables. icon-32-pdfÍndice e Introducción  
  • virrey-publicacion
    La Monarquía española consolidó su organización política y sus estructuras de gobierno durante el siglo XVI. Al mediar la centuria, cuando Felipe II accedió al trono, la Monarquía se describía como una entidad política plural, un conglomerado de reinos articulados políticamente, pero independientes los unos de los otros; los reinos de Aragón, Cerdeña, Mallorca, Nápoles, Navarra, Perú, Nueva España, Portugal, Sicilia y Valencia, así como el principado de Cataluña, fueron gobernados por virreyes. Aquellos que cumplían la función del rey en el lugar del rey permitiendo la ficción de que cada territorio seguía conservando a su propio soberano sin ser gobernados desde el extranjero. En esta categoría podrían añadirse, además, a los gobernadores de Milán y de los Países Bajos que actuaban como vice duques y no disponían del cargo de virreyes por no gobernar reinos. Todos ellos eran alter ego, otro yo, del soberano y gobernaban los territorios en su nombre. Duplicar la persona del rey puede ser una forma original de salvar las dificultades que plantea la distancia, pero, en un conjunto de territorios que no tenían más identidad común que la de tener un mismo soberano y profesar la misma confesión, el gobierno de lugares tan distantes debía articularse y coordinarse para evitar la quiebra del sistema. En esta obra veremos las distintas formas con que el factor distancia alteró, determinó o dificultó la gobernabilidad de tan extenso imperio y cómo fue concluyente para su construcción y también para su decadencia y liquidación en la Crisis del Antiguo Régimen. pdfÍndice e Introducción
  • Portada-centros-de-poder-italianosIIPortada-centros-de-poder-italianos

    Autores

    Martínez Millán, José Rivero Rodríguez, Manuel

      En los siglos XVI y XVII, parte del territorio de la actual República Italiana formó parte de una entidad conocida como Monarquía Hispana o Monarquía Católica. Su naturaleza política solo se entiende desde el paradigma de la corte, desde la existencia de un entramado que, con diversos vínculos, con múltiples ramificaciones, articuló un espacio cuyos dos polos principales, pero no únicos, los constituyeron las cortes de Madrid y Roma. En la Italia que no estaba bajo el dominio de la Casa de Austria, soberanos como los duques de Saboya, Mantua o Parma –ellos mismos o sus familiares–, estuvieron en la nómina de los puestos de gobierno de la Monarquía, al frente de virreinatos, ejércitos, embajadas, etc. Cuando un soberano concede a otro el mando de sus ejércitos, de una provincia o le encarga su representación, los vínculos convencionales entre estados no parece que den mucha información sobre la realidad política, y debe irse más allá de los vínculos formales entre “estados” (intercambio de embajadores, definición de fronteras, soberanía territorial…) para comprender la naturaleza del fenómeno. Deben analizarse las redes de cortes, con todas sus variables familiares y, sobre todo, clientelares, porque las casas y las cortes de los soberanos se hallaban en el epicentro del sistema de relación y cohesión del poder. De esa forma, la permanencia de la Monarquía como poder hegemónico en Italia estuvo vinculada a la integración de las elites de ambas penínsulas en proyectos comunes, cimentados por el parentesco y por las redes clientelares y de patronazgo. Génova, Roma y las diferentes cortes italianas se acoplaron a la realidad de la Monarquía Hispana haciendo de Italia un complemento fundamental en lo político (el desarrollo del “sistema español”), en lo militar (frente al Imperio Otomano), en lo religioso (Roma ejerció como autoridad espiritual y jurisdiccional) y en lo económico (Génova fue el principal centro financiero). Por otra parte, Saavedra Fajardo estableció, en el siglo XVII, los términos sobre los que se sustentaba una larga tradición de entendimiento entre los ingenios de ambas naciones. A su juicio, ambas cayeron en el silencio durante las invasiones de bárbaros y musulmanes, ambas despuntaron al unísono: Petrarca y Dante por un lado y Juan de Mena y el marqués de Santillana por otro sacaron a las lenguas italiana y española de la barbarie, igualándolas al latín –“su espíritu, su pureza, su erudición y gracia les igualó con los poetas antiguos más celebrados”–. A pesar de este forzado paralelismo, Diego de Saavedra no tenía duda de que, en primer lugar, iban los italianos: Petrarca, Dante, Ariosto y Tasso abrían caminos, eran señalados como precursores y marcaban, como punto de partida y de comparación, su breve relato de la literatura española desde Garcilaso (que comenzó a escribir “en tiempos más cultos”) hasta Lope o Góngora. Parecía ineludible que, al hacer repaso de la Historia de las letras españolas, se comenzase con autores italianos; salvo Camoens y Ausias March, ningún autor de cualquier otra lengua figuraba en el Parnaso español. Cada vez que se alude a los fundamentos de la modernidad europea todas las miradas convergen en Italia. En el caso español es inevitable: la producción literaria y artística, así como la cultura, la política, la religión y casi todas las manifestaciones de la sociedad del Siglo de Oro imitaron, siguieron, compararon, emularon e incluso trataron de superar al país cisalpino. Modelo admirado y, a la vez objeto de codicia tras las famosas guerras de Italia (1494-1559), los españoles fueron dominadores y también “dominados”. En el caso de las relaciones artísticas y culturales, aunque la división pueda parecer artificiosa, se pretende subrayar y enfatizar una idea planteada por Benedetto Croce y no suficientemente desarrollada después, la de que no podía concebirse el Renacimiento o el Barroco italiano sin contar con lo español. Conforme a esa premisa, se propone aquí una lectura semejante pero a la inversa: el Siglo de Oro y las realizaciones en el mundo de las ideas, la literatura y el arte suelen verse como algo propiamente español pero no es concebible sin la profunda huella de lo italiano en la vida española. Resulta evidente que ese fecundo intercambio propició el desarrollo de la cultura cortesana y los ejemplos de Castiglione y Guevara son buena muestra de ello.  
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  • Filomarino-contrafilomarino-portada
    Aristócrata, arzobispo y cardenal, Ascanio Filomarino fue una de las principales figuras napolitanas del siglo XVII. Criatura de los Barberino, se formó en la corte del papa Urbano VIII, y dio vida a una larga serie de enfrentamientos con el virrey español y con el resto de la nobleza y otras figuras políticas y sociales del reino de Nápoles. Símbolo de los conflictos jurisdiccionales que enfrentaron al poder civil y eclesiástico en la Italia del Seiscientos, protagonista de la llamada "Revuelta de Masaniello", superviviente de la peste de 1656, Filomarino contribuyó también a la elección de dos pontífices, Inocencio X y Alejandro VII. Este volumen constituye la primer biografía completa de este personaje, un personaje importante a través del cual se puede comprender mejor una etapa delicada de la Italia del siglo XVII. Más información. 
  • agentes-monarquia-contraagentes-monarquia-portada
    En los estudios que recoge la presente obra, se ha prestado especial atención a los sujetos y a su capacidad de agencia política. Interesan por su actividad como oficiales del rey, porque circulaban en distintos reinos de ese imperio o porque desarrollaban misiones diplomáticas fuera de las posesiones del Rey Católico. Asimismo, nos interesamos por las relaciones de amistad, subordinación, vasallaje, fidelidad, servicio, obediencia, devoción, espiritualidad o traición, y también por aquellas de enemistad y alteridad que configuraban esa extensa red cambiante de vínculos sociales informales sobre la que se sostenía la estructura de gobierno de los monarcas. De hecho, el gobierno del rey dependía en gran medida de sus ministros. Esta afirmación no pasa desapercibida para el historiador de la política, ya que indica que el poder no reside en las instituciones administrativas, sino en los grupos de individuos. Con lo cual, aquellos sujetos que investigamos no son un objeto en sí mismos, puesto que forman parte de un conglomerado de personas unidas entre sí por diferentes -y congruentes- formas de identificación.
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  • precio-dinero-dinastico2precio-dinero-dinastico1

    Carlos Javier de Carlos Morales

    Esta obra ha sido fruto de un proyecto de investigación patrocinado por el Banco de España y realizado con el apoyo del Instituto Universitario La Corte en Europa de la Universidad Autónoma de Madrid. Su objetivo ha consistido en elaborar y poner a disposición de especialistas, profesores y estudiantes un estudio actualizado sobre la evolución de la política financiera y monetaria y las crisis de deuda de los Austrias entre 1556 y 1647.

    Vol. 1

    Esta obra está dividida en cinco partes: en la primera, a modo de introducción se plantea una exposición centrada en las publicaciones que ha habido desde mediados del siglo XX hasta nuestros días, con el fin de aportar un marco de conocimiento y de reflexión respecto de la evolución historiográfica sobre la política financiera y monetaria (sin entrar en los estudios sobre fiscalidad, que requerirían un tratamiento singular). A continuación, se realiza una amplia síntesis sobre los fundamentos y la dinámica de la financiación y el endeudamiento (instituciones hacendísticas, formas de crédito dinástico, asentistas, ferias y mercados financieros, moneda, etc.), como sustrato que permita comprender e insertar cada una de las crisis de deuda de los Austrias en el período estudiado. La tercera parte consta de seis capítulos en los que se estudia cada una de las crisis financieras que tuvieron lugar entre 1556 y 1628 y en los que, asimismo, se realiza un comentario histórico crítico y analítico de los documentos que se emitieron (órdenes de suspensión de pagos, asientos de especial relevancia y medios generales), con objeto de facilitar la correcta interpretación tanto de su contenido como de la coyuntura histórica en la que se produjeron. En la conclusión —cuarta parte— se plantean una serie de consideraciones generales sobre las causas y las características del endeudamiento dinástico y sus crisis de sostenibilidad.

    Vol. 2: Corpus Documental

    En esta última parte del estudio se transcribe un extenso corpus con los principales documentos relacionados con las seis crisis de sostenibilidad de la deuda que tuvieron lugar entre 1556 y 1628: órdenes y autos de suspensión de pagos, diversos asientos cuya trascendencia financiera fue notoria, los sucesivos medios generales, etc. Como norma de transcripción se respetan las grafías originales en todos los documentos y, en los manuscritos, se han resuelto las abreviaturas. La puntuación de los documentos coetáneos impresos respeta la original, salvo alguna corrección imprescindible para su correcta lectura, pues se ha considerado que su valor histórico debía mantenerse. En esta labor ha sido fundamental la tarea realizada por el personal técnico de apoyo del proyecto, la doctoranda Miriam Rodríguez Contreras, cuya implicación ha sido encomiable, y el doctorando Javier Revilla Canora. La revisión de la transcripción y la consiguiente edición documental es responsabilidad del autor.

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