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  • contra-portadasCiencia-portada

    Autora: Jesusa Vega González

    La mentalidad ilustrada transformó profundamente los gustos y costumbres a partir de la Filosofía del progreso asentada en la Ciencia. España participó de este proceso y a lo largo del siglo XVIII se vivió una internacionalización del pensamiento que trajo consigo la modernización de costumbres y estructuras, especialmente las administrativas, facilitando la evolución de la sociedad. Los españoles tuvieron que asimilar la reclasificación de los saberes y las prácticas a ellos asociadas, especialmente con el desarrollo de la Física -en particular la renovada Óptica- y la naciente Química. Se hizo necesario crear instituciones alternativas y generar espacios de sociabilidad donde era posible simultanear aprendizaje, entretenimiento, admiración y degustación estética; escenarios comunes donde Ciencia y Arte se desenvolvían con naturalidad y contribuían al bien común y la felicidad: Reales Fábricas, Academias, gabinetes, tertulias y demostraciones públicas que concitaron el interés de las gentes y ofrecieron conocimiento y espectáculo. En España, como en el resto de Europa, la Filosofía concebida como sinónimo de Ciencia tenía como objetivo conocer la verdad de la Naturaleza. Por esta razón, Ciencias y Artes fueron actividades interdependientes. Una característica fundamental del pensamiento dieciochesco era que no establecía discriminación entre Arte, Ciencia y Técnica; en el caso español, el atraso con respecto a otros reinos contribuyó poderosamente a vincular los estudios científicos al desarrollo artístico. Las páginas de este libro son un medio para aproximarse a la cultura dieciochesca y su revolución visual. En ese siglo, particularmente en su segunda mitad, se inicia una profunda transformación de la mirada y se configura el observador moderno, que demanda nuevos medios para satisfacer su curiosidad, su deseo de saber y registrar el mundo, es usuario de máquinas e ingenios y activo consumidor de instrumentos y espectáculos visuales. Se han recuperado prácticas y espectáculos donde Arte y Ciencia se fundieron y desarrollaron como consecuencia de la reconversión de la magia natural en ciencia experimental, en conocimiento positivo: la utilización y el disfrute de espejos, instrumentos para la visión asistida, cámaras oscuras, cajones ópticos, microscopios, linternas mágicas, gabinetes de cera, sombras chinescas y fantasmagorías... A través de ingenios y artefactos la Ciencia, el Arte y la Ilusión fueron degustados con fruición y practicados con auténtica fe en el progreso por los ilustrados españoles y, entre todos ellos, hubo uno que además lo registró, Francisco de Goya, verdadera atalaya desde la que es posible aproximarse al advenimiento del mundo moderno.
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  • contraportada-corte-barrocoportada-corte-barroco
     
    Antonio Rey Hazas, Mariano de la Campa Gutiérrez, y Esther Jiménez Pablo (coords.), La Corte del Barroco. Textos literarios, avisos, manuales de corte, etiqueta y oratoria, Ediciones Polifemo, Madrid, 2016, pp. 735. (ISBN: 978-84-16335-28-2)
    icon-32-pdfÍndice y Presentación Próximamente les ofreceremos el enlace a la web de la Editorial Polifemo.    
  • narrativa-aurea-contranarrativa-aurea
    Con el conjunto de quince trabajos que acoge este volumen se pretende asediar un tema tan fecundo en la narrativa del Siglo de Oro como el de la simbiosis múltiple entre historia y ficción, cuya “relación […] es más compleja –decía Paul Ricoeur– de lo que jamás pueda decirse”. Sin renunciar a ninguna de las valencias de la ‘historia’ (desde la categoría que da cuenta de los acontecimientos y se adentra en lo social, lo religioso, lo económico, etc., hasta la que se concibe como relato verdadero, frente a lo ficticio o fabuloso), el análisis de este abigarrado campo de estudio nos pone frente a otros conceptos de tantas aristas como los de ‘verdad’, ‘objetividad’ o ‘tiempo’. A partir del binomio ‘historia’ y ‘ficción’, fundidos en la ‘historia ficticia’ o ‘ficción verdadera’, en este volumen colectivo se presenta una serie de estudios que penetra en líneas de trabajo tan fecundas –siempre en los márgenes del Siglo de Oro y sus proximidades– como la recepción, la traducción, el comparatismo, la cortesanía o los géneros literarios.
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  • vol3-la-corte-europavol1-la-corte-europa

    Autores: Martínez Millán, José Rivero Rodríguez, Manuel Gijs Versteegen

      Las distintas confesiones surgidas en el siglo XVI (catolicismo, luteranismo, calvinismo) se han estudiado como formaciones uniformes que resultan útiles para explicar el proceso de confesionalización de las Monarquías europeas. No obstante, una investigación minuciosa demuestra que existieron distintas corrientes espirituales dentro de la ortodoxia de cada confesión, apoyadas por partidos o grupos políticos que, a su vez, justificaban la práctica política de sus respectivas Monarquías; los ejemplos son numerosos: las facciones “albista” y “ebolista” en la Monarquía hispana defendían dos modelos de organización política y se apoyaban en sendas prácticas religiosas; el “partido español” en la Corte de Luis XIII conectaba con tendencias espirituales místicas y se oponía a los valores políticos y religiosos de Richelieu; en la Curia de Roma, los cardenales formaban partidos o tendencias que defendían modos diferentes de entender la espiritualidad. Igual sucedía entre luteranos y calvinistas: la pugna entre “arminianos” y “gomaristas” en los Países Bajos, o las tendencias puritana y presbiteriana en Inglaterra, etc. Asimismo, las Órdenes religiosas se identificaron con las distintas tendencias y tuvieron valedores, no solo en las Cortes de cada Monarquía, sino también en Roma. Las vías para estudiar tales influencias y relaciones son múltiples: en primer lugar, la Capilla Real (estructuras, oficiales o sermones que en ella se pronunciaban, así como la evolución del estilo y contenido de la música), y también a través de las corrientes espirituales y Órdenes religiosas que había en la Corte; con frecuencia, sus miembros escriben los libros que definen las teorías políticas que deben justificar la actuación de las Monarquías, al tiempo que eran apoyadas y sostenidas por las facciones cortesanas.
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  • contraportada-arte-espanaportada-arte-espana
    Álvaro Molina (ed.), La Historia del Arte en España. Devenir, discursos y propuestas, ediciones Polifemo, Madrid, 2016, pp. 557. (ISBN: 978-84-16335-24-4)
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  • portada-comunidades-castilla
    Pocos temas de la Historia de España han suscitado tanta atención y publicaciones como «las Comunidades de Castilla», un conflicto que tuvo una importancia singular, como demuestra el extenso debate historiográfico sobre su definición, naturaleza y características. Este libro pretende avanzar en el marco historiográfico sobre el tema, aportando, desde distintas perspectivas, novedosas contribuciones para el conocimiento de las dimensiones políticas, económicas, sociales y territoriales de las Comunidades de Castilla. A lo largo de los distintos trabajos, sus autores han expuesto diversas facetas del conflicto poliédrico que fueron las Comunidades, en cuya gestación y desarrollo intervinieron múltiples factores. La ruptura dinástica representada por el advenimiento de Carlos de Austria constituyó un elemento fundamental en los orígenes del movimiento comunero, ya que conllevó cambios sustanciales que propiciaron situaciones de crisis y conflictividad de toda índole: la quiebra del «contrato político» entre el Reino y el nuevo soberano y su Corte, la oposición a la política de gasto, el rechazo a la sucesión imperial, la lucha por el poder en el seno de los gobiernos municipales, etc. Dentro de esta complejidad, creemos haber dado cuenta de los matices implícitos en la utilización de conceptos como rebelión, revuelta, guerra civil o revolución, pues en las Comunidades, como es sabido, a nivel social y político se produjeron diferentes niveles de conflicto, tanto en el tiempo como en el espacio. Aquí adquiere especial relevancia el conocimiento de los agentes protagonistas de las Comunidades y de las dinámicas urbanas y rurales, a las que se dedican varios trabajos. Y, a nuestro juicio, el marco secular en el que debe situarse el cúmulo de conflictos debe ser el proceso de configuración de la Corte. Las Comunidades significaron una fractura en esta estructura de poder formada por instituciones y redes de patronazgo y clientelismo que articulaban el gobierno, las relaciones sociales y el territorio. Así se entiende, además, que, después de las Comunidades, las reformas de la Corte resultaron fundamentales en la recuperación del «pacto» que unía al soberano con las diversas élites sociales de la Corona de Castilla. pdfIntroducción e Índice
  • los-austrias-contraplos-austria-estuche

    Varios Autores

      Durante los siglos XVI y XVII, la Casa de Austria fue la dinastía en torno a la cual giró la historia de Europa y, en gran medida, también la historia de todo el planeta. Además de su gran poder, la Casa de Austria se caracterizó por estar dividida en dos ramas familiares separadas, que actuaban coordinadas desde las cortes de Madrid y Viena, según dejó establecido el emperador Carlos V cuando abdicó, a pesar de que sus intereses con frecuencia resultaron ser divergentes. Las interacciones entre ambas ramas no afectaron únicamente a los reinos hispánicos y al Imperio, sino también directamente a los Países Bajos y al norte de Italia, al mantenimiento de una frontera común con el Imperio otomano y, en general, a todo el continente europeo. Resulta necesario señalar que las relaciones nunca estuvieron equilibradas, sino que -durante los siglos XVI y XVII, cuando la Casa de Austria gobernó el Imperio y la Monarquía hispana simultáneamente- una rama de la dinastía siempre se erigió en guía y responsable de la política que debía seguir toda la Casa, subordinando los intereses y objetivos de la otra rama, al mismo tiempo que justificaba su actuación en defensa de la confesión católica. Semejante justificación ponía, inevitablemente, la existencia de la dinastía en manos del papado, pues el pontífice era cabeza de la Iglesia y la autoridad que definía la ortodoxia del catolicismo. Por ello se plantea la tradicional gran historia como una historia de familia en la que las cortes de Madrid, Viena y Roma, con su peculiar funcionamiento, pueden ayudar a entender mejor las claves de la historia moderna europea.La Casa de Austria tuvo una de sus señas de identidad en su capacidad para dividirse en distintas ramas familiares con las que gobernar en distintos territorios. Dependiendo del momento, Madrid, Viena, Praga, Bruselas, Graz o Innsbruck fueron sede de cortes de los Habsburgos. Las relaciones que estos centros establecieron entre sí fueron más allá de las embajadas y el contacto diplomático formal. Existió una tupida red de lealtades familiares, facciones cortesanas, religiosos, séquitos de reinas e infantas, que se encargaron de vincular las distintas cortes y buscar puntos de acuerdo en la creación de una política dinástica. Por otro lado, el siglo XVII planteó retos cruciales para la posición de la Casa de Austria, como el ascenso de Francia y los nuevos poderes del norte de Europa. A lo largo de la centuria, las cortes de Madrid y Viena tuvieron que alternar el recurso a la guerra y la diplomacia para conservar su poderío, a la vez que las distintas crisis y paces pusieron en riesgo la solidaridad dinástica y mostraron los límites de la colaboración entre ambas ramas.Tras las paces de Westfalia (1648), la correlación de fuerzas entre las cortes de Madrid y Viena se fue decantando de modo claro y progresivo hacia el lado austriaco. Durante la segunda mitad del siglo XVII, la Monarquía hispana realizó un esfuerzo denodado para conservar sus posesiones, lo que consiguió en buena medida hasta el fallecimiento de Carlos II. La disputa entre Austrias y Borbones por la herencia hispana llevó a la guerra de Sucesión y al final de los Habsburgos en España. En esta última fase, el posicionamiento a favor del candidato austriaco llevó a numerosos súbditos hispanos a la expropiación de bienes y al exilio, amargo epílogo a dos siglos de relaciones dinásticas.Por último, esta obra no podía cerrarse sin pasar revista a la herencia cultural dejada por los vínculos entre las dos ramas de los Austrias en el arte, la literatura y la religiosidad, así como su impacto en la historiografía posterior.
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  • Delille-contraportadaDelille-portada
    Este libro explica por qué y cómo, en el transcurso de su desarrollo doctrinal y tras su afirmación religiosa y política a lo largo del primer milenio de nuestra era, las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam) han desarrollado e impuesto sistemas familiares y de parentesco distintos y conscientemente opuestos, creando entre ellas barreras culturales y sociales infranqueables. icon-32-pdfÍndice e Introducción  
  • Portada-la-corte-de-felipe-iv-2La Corte de Felipe IV
    Coordinadores y co-autores de la edición
    La decadencia de la Monarquía hispana siempre se ha identificado con el reinado de Felipe IV y ese proceso histórico se ha interpretado desde planteamientos prioritariamente económicos y desde un punto de vista castellano, insistiendo en el retroceso militar que experimentó en Europa. Para justificar esta evolución, los historiadores no han dudado en acusar al monarca de ser un personaje abúlico y amigo del placer y la diversión más que del trabajo, extrayendo tales características, incluso, del semblante con que aparece en los numerosos retratos que le hizo el gran Diego Velázquez. En nuestra opinión, la interpretación que se ha dado al reinado es simplista y unidimensional.
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  • contra-publicacion-poloniaportada-publicacion-polonia
    A principios del siglo XVII, la Monarquía hispana experimentó un incremento de su presencia en los asuntos de la Europa Central y Oriental. Con el telón de fondo de la Guerra de los Treinta Años y con una política de colaboración dinástica con la rama de Viena cada vez más estrecha, los agentes y diplomáticos españoles se aproximaron a los distintos poderes de la región. Esto propició un entendimiento con el reino de Polonia-Lituania, potencia hegemónica en el septentrión a principios del siglo XVII. Un reino complejo, electivo en lo que se refiere a su corona, con la nobleza de mayor autoridad de todo el continente. Pero también un reino extenso, bañado por el Báltico y vecino del Imperio, lleno de posibilidades a nivel geopolítico y comercial. En este volumen estudiamos las relaciones, prácticamente desconocidas, entre ambas potencias, centrándonos en una etapa clave de su historia. Se trata de los años de la guerra con Francia y las rebeliones dentro de la Monarquía hispana. Pero también, del gran levantamiento cosaco y la invasión sueca de Polonia. Unas relaciones marcadas por los intereses personales de la dinastía reinante en Polonia, los Vasa, cuyos príncipes buscaron el amparo y protección del rey de España, llegando a viajar a sus posesiones mientras sus flotas y soldados servían a la Casa de Austria. Estos contactos estaban encuadrados en una estrategia más amplia, de carácter dinástico, en los que la rama imperial jugó un papel clave. Un modelo hegemónico que durante aquellos años vivió su auge y posterior declive, en medio de una Europa en guerra.
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  • contraportada-oranportada-oran

    Autores

    Bunes Ibarra, Miguel Angel de Alonso Acero, Beatriz

      Describir la evolución de uno de los presidios españoles en el Magreb, el más importante de todos ellos, es uno de los retos más complejos que se pueden aceptar y, sin embargo, se podría llegar a pensar que hay un cierto contagio del hastío de los soldados y oficiales destinados a servir en Orán y Mazalquivir durante el Siglo de Oro. Este libro es un intento de aproximación a la Historia de este doble presidio que en ningún caso solventa todos los enigmas y las realidades que depara el conocimiento de una de las sociedades hispanas de Ultramar. La utilización de esta palabra, asociada siempre a la realidad americana de esos mismos siglos, pone de manifiesto que nos enfrentamos a un mundo militar, cultural, político, social, monetario, religioso y humano que tiene peculiaridades y acentos que le convierten en singular e irrepetible. Estamos ante un espacio nuevo, aunque tiene todas las características de la metrópoli que lo conforma, pero se integra dentro de la tradicional frontera entre la Cristiandad y el Islam que se inicia en plena Edad Media. Las especiales características de la ciudad, Orán, y la villa, Mazalquivir, asentadas en las actuales tierras argelinas y las inéditas maneras de hacer la guerra contra enemigos renovados hacen que este espacio sea nuevo y, como tal, sorprendente. No obstante, su estudio solo puede ser abordado desde manuscritos y textos cristianos, lo que supone que estamos haciendo una historia con la mirada de una sola de sus laderas. Las fuentes otomanas y norteafricanas o han desaparecido o son reinterpretaciones muy tardías redactadas para justificar la defensa de un credo religioso y ensalzar a las personas que encabezan la guerra santa contra el infiel.    
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  • conciencia-europea-contraportadaconciencia-europea-portada
    Durante los siglos XV, XVI y XVII el sistema cortesano evolucionó hasta alcanzar su cénit. Sería entonces, en el siglo XVII, cuando sus presupuestos fueron objeto de crítica por Thomas Hobbes y sus continuadores jusnaturalistas, que consideraban al hombre como un animal antisocial (Homo homini lupus), abriendo la brecha que conduciría hacia una nueva concepción de la Corte que eliminaba planteamientos religiosos y abogaba por una concentración de autoridad en el rey, conocida como absolutismo. El modelo cortesano era objeto de un cambio de perspectiva pero no era aún impugnado radicalmente. A pesar del predominio de la razón, la organización política de las Monarquías europeas seguía siendo el despotismo o absolutismo ilustrado. El honnête homme había sustituido al cortesano italiano como modelo. En esta obra se plantea el estudio de ese período no como el “inicio de una nueva era”, sino como “el final de una forma de vivir y entender el mundo”. Con estas premisas, se estudia la crisis de los valores que sustentaban el sistema cortesano y el nacimiento de un nuevo orden social y político. Podrá apreciarse un nuevo enfoque respecto a la interpretación tradicional de la “crisis del Antiguo Régimen” y del origen de la Edad Contemporánea cuyo punto de partida lo constituye un cambio cultural, la sensación de agotamiento de un sistema desde sus presupuestos ideológicos e intelectuales. icon-32-pdfÍndice e Introducción
  • La-corte-de-los-borbones-2La-corte-de-los-borbones-1
    Coordinadores:
    Martínez Millán, José Camarero Bullón, Concepción
    Luzzi Traficante, Marcelo
    Esta obra cierra un ambicioso proyecto, iniciado a finales de la década de 1980 por un grupo de jóvenes profesores que nos propusimos estudiar la Monarquía hispana con una nueva metodología, abandonando los estrechos caminos que trazaba la historia realizada con estructuras unidimensionales, cuyo conocimiento de la realidad resultaba –hasta cierto punto– falso, incompleto o alterado. El objeto es construir una historia interdisciplinar cuyos frutos puedan ser aprovechados por los especialistas de las diversas materias (literatura, arte, música, lingüística, espiritualidad, etc.) que componen la realidad social, lejos de los rancios planteamientos de la historia liberal que aún perviven en los más recientes manuales universitarios y en las últimas “Historias Generales de España”.  
    ISBN-10: 8496813819
    ISBN-13: 978-8496813816
  • publicación-Skowron
    Aleksandra Bawicka-Makula, Paweł Duda, Dorota Gregorowicz y Oskar Rojewski. (coords.), Rzeczpospolita, Europa i świat. Interakcje dyplomatyczne i dworskie w epoce nowożytnej (XVI – XVIII w.). Libro dedicado al profesor Ryszard Skowron, Editorial Cum Laude, 2024, 427 pp.
  • contra-casa-real-castilla-IIestuche-casa-real-castilla-II

    Autores

    Gambra Gutiérrez, Andrés Labrador Arroyo, Félix

      La Corte no puede identificarse con un elemento concreto de la organización política de las Monarquías europeas anteriores al siglo XIX, sino que constituye un paradigma político. Es decir, fue el marco institucional y político en el que se desarrollaron los acontecimientos, y podría afirmarse que los sucesos que no se dieron en la Corte o repercutieron sobre ella no existieron políticamente hablando. Esto es, la Corte se constituyó (utilizando la terminología aristotélica) en la “forma” política del reino. La Monarquía hispana fue una gran organización política articulada por cortes. Tal estructura de organización conllevaba la existencia en cada reino de una “corte” y de una o varias “casas reales”, lo que en apariencia constituye una contradicción, pues una sola era la persona del monarca. De ahí que, siendo una única organización política, sus reyes dispusieron de numerosas casas reales, completamente formadas y en plenitud de funcionamiento, donde se integraban y prestaban servicio las elites de los diferentes reinos. Uno de ellos era el de Castilla, cuyos monarcas, al igual que en el resto de Europa, habían articulado desde la Baja Edad Media, en el marco de la Corte y de la Casa real, una dilatada serie de departamentos y servicios, concebidos y desarrollados para satisfacer sus necesidades. Los historiadores que han estudiado la Casa de Castilla, sus orígenes y los oficios que la componían, han mostrado cómo adquirió entidad con departamentos y secciones, sobre todo a partir de la dinastía Trastámara. Pero ningún monarca ordenó –que sepamos– la redacción de unas ordenanzas que fijasen sus secciones y definiesen el cometido de sus oficios, y mientras Castilla perduró como reino independiente, semejante “descuido” no tuvo consecuencias. El problema se planteó cuando una dinastía nueva, los Habsburgo, con casa propia y más perfeccionada que la castellana, heredó los reinos y territorios articulados en torno a la corona de Castilla. Durante los reinados de Carlos V y Felipe II, las elites castellanas que colaboraron en la articulación de la Monarquía hispana incurrieron en una contradicción: si, en un primer momento, cuando Carlos V reunió las Cortes en Valladolid en 1518, se mostraron reticentes y recabaron el protagonismo de la Casa de Castilla de la que formaban parte, no sucedió lo mismo cuando, años más tarde, el Emperador, interesado en facilitar la proyección del príncipe Felipe fuera de Castilla con motivo del viaje que realizó por Europa en 1548, dispuso que se sustituyese en el servicio del príncipe la Casa de Castilla, que venía siendo la suya, por la Casa de Borgoña. En esta ocasión, las elites castellanas aceptaron la nueva modalidad de servicio con tal de que sus miembros ocupasen los distintos cargos. La Casa de Castilla, sin ordenanzas y regida por la costumbre, se limitó a poner algunas de sus secciones al servicio de la Casa de Borgoña, produciéndose una simbiosis entre algunos cargos y funciones que estaban repetidos, castellanizándose ésta última al ocupar las elites del reino de Castilla los principales cargos y oficios de la Casa de Borgoña. Solo la Casa de las reinas se mantuvo conforme al modelo castellano de la época de Isabel la Católica, no sin que la influencia de Borgoña se dejase ver en las etiquetas que se dieron en 1575 para el gobierno de la Casa de la reina Ana. Esta confusa y etérea unión de Casas –la del Reino que sustentaba el Imperio y la de la dinastía– se mantuvo sin problemas durante el siglo XVI, mientras las elites castellanas controlaban e influían en el gobierno de la Monarquía. En el siglo XVII, esas elites fueron desplazadas, y las quejas y vindicaciones de los méritos de Castilla en la construcción de la Monarquía comenzaron a afirmarse en términos de contestación, llegándose al punto de que la Casa de Castilla (sin ordenanzas, pero con tradición) se convirtió en la “oposición política” al gobierno.  
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  • contraportada-dominio-realidad-crisis-discursoportada-dominio-realidad-crisis-discurso
    En el siglo XVIII se produjo una profunda transformación cultural, social y política que se cuenta entre las más trascendentales de la Historia de Europa. El sistema cortesano que, hasta ese momento, había regido el modelo social, político y cultural de los europeos entró en crisis. La figura del padre de familia asociada al gobernante y el principio aristotélico de equidad fueron puestos en entredicho, quedando desacreditados y, finalmente, remplazados por nuevos valores. En el paso del siglo XVII al XVIII afloró una nueva forma de ver y expresar la realidad en el arte y la literatura, naciendo una nueva cosmovisión a partir del valor concedido y reconocido a la ciencia y la forma de articular y dominar el territorio para actuar sobre él. Las transformaciones culturales afectaron a toda la organización político-social que conocemos como sistema cortesano; filósofos y políticos entendieron que el esquema aristotélico lejos de armonizar la sociedad a través de una escala de obediencias la sumía en una perenne postración debida a su articulación convencional. Era necesario acabar con esa civilización para que apareciese el auténtico individuo, cuyo modelo no era ya el cortesano (ocupado en medrar y aparentar), sino el ciudadano (comprometido con la comunidad), llamando a transformar la suma de individualidades en nación. El estudio del paso de uno a otro modelo dio lugar a una nueva realidad; analizar este proceso es el objetivo de los autores de esta obra. icon-32-pdfÍndice e Introducciones Enlace a Polifemo.  
  • Portada Libro Diálogo de las empresas militares y amorosas
    Autor:  Paulo Jovio
    Traducción: Alonso de Ulloa Edición crítica, introducción y notas de: Jesús Gómez Edición Ilustrada
    En animado diálogo con su amigo Domenichi, el obispo Giovio expone de manera autobiográfica cuáles son las características principales del género de las empresas que, si bien están asociadas a la amplia corriente emblemática desarrollada durante la época, presentan algunos rasgos peculiares sistematizados aquí por primera vez, sobre todo en lo que se refiere a su variable combinación de la imagen con la escritura: cuerpo y alma respectivamente, según la terminología popularizada por el obispo italiano. Uno de los atractivos que presenta la lectura del Diálogo de las empresas, junto con los comentarios personales que hacen los interlocutores sobre las circunstancias en que fueron creadas cada una de ellas, en las que se conmemoran tanto hechos de armas como de amor, es la reproducción de los magníficos grabados de la edición lyonesa del diálogo, con los cuales la comprensión de los motes que forman el alma de cada una de las empresas resulta todavía más sugerente y eficaz.
    ISBN: 9788496813700
    Editorial: Polifemo, Ediciones Año de edición: 2012 Páginas: 336 Encuadernación: Tapa blanda Ancho: 17 cm. Alto: 24 cm.
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  • Portada-centros-de-poder-italianosIIPortada-centros-de-poder-italianos

    Autores

    Martínez Millán, José Rivero Rodríguez, Manuel

      En los siglos XVI y XVII, parte del territorio de la actual República Italiana formó parte de una entidad conocida como Monarquía Hispana o Monarquía Católica. Su naturaleza política solo se entiende desde el paradigma de la corte, desde la existencia de un entramado que, con diversos vínculos, con múltiples ramificaciones, articuló un espacio cuyos dos polos principales, pero no únicos, los constituyeron las cortes de Madrid y Roma. En la Italia que no estaba bajo el dominio de la Casa de Austria, soberanos como los duques de Saboya, Mantua o Parma –ellos mismos o sus familiares–, estuvieron en la nómina de los puestos de gobierno de la Monarquía, al frente de virreinatos, ejércitos, embajadas, etc. Cuando un soberano concede a otro el mando de sus ejércitos, de una provincia o le encarga su representación, los vínculos convencionales entre estados no parece que den mucha información sobre la realidad política, y debe irse más allá de los vínculos formales entre “estados” (intercambio de embajadores, definición de fronteras, soberanía territorial…) para comprender la naturaleza del fenómeno. Deben analizarse las redes de cortes, con todas sus variables familiares y, sobre todo, clientelares, porque las casas y las cortes de los soberanos se hallaban en el epicentro del sistema de relación y cohesión del poder. De esa forma, la permanencia de la Monarquía como poder hegemónico en Italia estuvo vinculada a la integración de las elites de ambas penínsulas en proyectos comunes, cimentados por el parentesco y por las redes clientelares y de patronazgo. Génova, Roma y las diferentes cortes italianas se acoplaron a la realidad de la Monarquía Hispana haciendo de Italia un complemento fundamental en lo político (el desarrollo del “sistema español”), en lo militar (frente al Imperio Otomano), en lo religioso (Roma ejerció como autoridad espiritual y jurisdiccional) y en lo económico (Génova fue el principal centro financiero). Por otra parte, Saavedra Fajardo estableció, en el siglo XVII, los términos sobre los que se sustentaba una larga tradición de entendimiento entre los ingenios de ambas naciones. A su juicio, ambas cayeron en el silencio durante las invasiones de bárbaros y musulmanes, ambas despuntaron al unísono: Petrarca y Dante por un lado y Juan de Mena y el marqués de Santillana por otro sacaron a las lenguas italiana y española de la barbarie, igualándolas al latín –“su espíritu, su pureza, su erudición y gracia les igualó con los poetas antiguos más celebrados”–. A pesar de este forzado paralelismo, Diego de Saavedra no tenía duda de que, en primer lugar, iban los italianos: Petrarca, Dante, Ariosto y Tasso abrían caminos, eran señalados como precursores y marcaban, como punto de partida y de comparación, su breve relato de la literatura española desde Garcilaso (que comenzó a escribir “en tiempos más cultos”) hasta Lope o Góngora. Parecía ineludible que, al hacer repaso de la Historia de las letras españolas, se comenzase con autores italianos; salvo Camoens y Ausias March, ningún autor de cualquier otra lengua figuraba en el Parnaso español. Cada vez que se alude a los fundamentos de la modernidad europea todas las miradas convergen en Italia. En el caso español es inevitable: la producción literaria y artística, así como la cultura, la política, la religión y casi todas las manifestaciones de la sociedad del Siglo de Oro imitaron, siguieron, compararon, emularon e incluso trataron de superar al país cisalpino. Modelo admirado y, a la vez objeto de codicia tras las famosas guerras de Italia (1494-1559), los españoles fueron dominadores y también “dominados”. En el caso de las relaciones artísticas y culturales, aunque la división pueda parecer artificiosa, se pretende subrayar y enfatizar una idea planteada por Benedetto Croce y no suficientemente desarrollada después, la de que no podía concebirse el Renacimiento o el Barroco italiano sin contar con lo español. Conforme a esa premisa, se propone aquí una lectura semejante pero a la inversa: el Siglo de Oro y las realizaciones en el mundo de las ideas, la literatura y el arte suelen verse como algo propiamente español pero no es concebible sin la profunda huella de lo italiano en la vida española. Resulta evidente que ese fecundo intercambio propició el desarrollo de la cultura cortesana y los ejemplos de Castiglione y Guevara son buena muestra de ello.  
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  • contraportada-decadencia-reconfiguracionportada-decadencia-reconfiguracion

    ¿Decadencia o Reconfiguración? Las Monarquías de España y Portugal en el cambio de siglo (1640-1724)

    A lo largo de los años del cambio de siglo la Monarquía hispana se encontró en una encrucijada: o bien seguir la política hispana de Felipe II (Monarchia Universalis), o asumir los dictados de Roma y subordinarse a su jurisdicción. Felipe III optó por esta segunda opción y el papado le concedió el sobrenombre de “Monarquía Católica”. A partir de entonces, los principios sobre los que la Monarquía hispano-portuguesa proyectó su política y estableció su cultura estuvieron basados en el universalismo de la confesión católica dictados por Roma. Los tratadistas políticos se vieron obligados a reformular una teoría política que defendiera y justificara la subordinación del poder de la Monarquía a Roma, al mismo tiempo que las nuevas Órdenes religiosas “descalzas” catequizaban a la sociedad en una espiritualidad que dependía directamente de Roma. Muy pronto, se demostró que el seguimiento de esta política resultaba contradictorio y perjudicial para el sostenimiento e institucionalización de la Monarquía. El mantenimiento económico de la política católica recayó en la Monarquía (preferentemente en Castilla), que no encontró más recursos que el establecimiento de impuestos y el ahorro en la concesión de mercedes y gratificaciones a sus súbditos. Desde este punto de vista, la llamada decadencia de la Monarquía Católica -durante el reinado de Felipe IV- se caracterizó por una serie de contradicciones. Por lo que respecta a la Monarquía portuguesa también se le planteó un nuevo reto tras la independencia obtenida en la misma época. Los Braganza necesitaban una reconfiguración de su Monarquía para poder subsistir con independencia. icon-32-pdfÍndice Enlace a Polifemo
  • Bajo-acusacion-felipeIII-intEl valimiento en la Corte de Felipe III
    El poder del duque de Lerma y de los Sandoval en la corte de Felipe III dio vida a un modelo de valimiento a nivel europeo. La gran influencia sobre el Rey Piadoso y el estricto control que llegó a ejercer sobre la corte, y sobre toda la estructura burocrática y administrativa de la Monarquía, permitió a Lerma dirigir durante veinte años, gracias a una amplia delegación de poderes por parte del soberano, la principal potencia europea de la época. Sin embargo, el gobierno del valido y de su sucesor y heredero, el duque de Uceda, no fue indiscutido y de hecho tuvo que enfrentarse con una gran oposición. Una de las maneras más eficaces de los enemigos de los Sandoval para presentar sus protestas al rey y denunciar, al mismo tiempo, las culpas de la facción dominante, fue mediante los cargos que colocaron bajo acusación a algunos hombres clave del gobierno.

    El valimiento en el reinado de Felipe III, procesos y discursos.

    Durante el reinado de Felipe III, los procesos contra Alonso Ramírez de Prado, Pedro Franqueza y Rodrigo Calderón representaron graves ataques al poder del duque de Lerma e iniciaron un debate que retomaba muchos temas ya presentes en la rica literatura política sobre la corte y sobre los favoritos que se desarrollaba durante esos años. Tras la muerte de Felipe III, los procesos contra los duques de Uceda y de Osuna y las acusaciones contra el cardenal duque de Lerma por su excesiva acumulación de mercedes profundizaron aún más estos discursos. A través de los memoriales de los fiscales y las respuestas de los abogados de la defensa, resulta posible reconstruir el debate en torno al favorito, influenciado por el clima cultural e intelectual de la época. Bajo acusación fue puesto, idealmente, el propio rey que había permitido el ascenso de los acusados, el rey que había ido más allá de los límites de su poder delegándolo, de forma arbitraria e ilegal, en algunos de sus súbditos.
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  • nobleza-portada2nobleza-portada

    Autores Rivero Rodríguez, Manuel

    Los cambios en la espiritualidad de los siglos XVI y XVII incidieron en el desarrollo de un nuevo ideal aristocrático en la Edad Moderna europea. Fue un cambio no sólo cultural sino también de la estructura de la sociedad, donde la formación de la nobleza no puede interpretarse sólo desde perspectivas sociológicas, económicas o ideológicas. Aristocratización, refeudalización o traición de la burguesía son esquemas poco útiles para comprender un proceso tan complejo. La creación de las nuevas noblezas europeas altomodernas tuvo un fuerte vínculo con la Reforma, el Concilio de Trento y la revolución religiosa del siglo XVI. Se forjó en un ambiente en el que los nobles fueron al mismo tiempo cortesanos y miles christianus. Con las reformas católicas y protestante se produjo un cierre estamental, que acentuó las lineas divisorias de los tres estados, heredadas de la época medieval. VER ÍNDICE
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  • felipeiv-tiii-vol.1-educacion
    Ya está disponible el tomo tercero de la obra sobre La Corte de Felipe IV. Les dejamos con el índice y la presentación de los cuatro volúmenes. Los cuatro volúmenes que presentamos integran el Tomo III de la obra La Corte de Felipe IV (1621-1665). Reconfiguración de la Monarquía católica. Como anunciábamos en la “Introducción” del Tomo I de la obra, ésta se proyectaba en tres grandes apartados:
    • Tomo I. Las Casas Reales (Volúmenes 1, 2 y 3).
    • Tomo II. Servidores de las Casas Reales y Ordenanzas promulgadas durante el reinado, publicación en un CD. Aparecieron a finales del año 2015.
    • Tomo III. Corte y cultura en la época de Felipe IV, cuatro volúmenes:
    1. Volumen 1. Educación del rey y organización política.
    2. Volumen 2. El sistema de corte. Consejos y Hacienda.
    3. Volumen 3. Espiritualidad, literatura y teatro.
    4. Volumen 4. Arte, coleccionismo y sitios reales.
    • Tomo IV: Los Reinos y la política internacional (tres volúmenes, en prensa).
    De acuerdo con nuestra metodología (el “sistema de corte”), estos volúmenes estudian la organización y evolución de la Monarquía Católica durante el reinado de Felipe IV, es decir, durante el periodo considerado como de crisis y decadencia. Aunque la obra resulta muy extensa y se tratan diferentes materias, de acuerdo con el método interdisciplinar que venimos aplicando, la corte de Felipe IV no se ha estudiado completamente ni éste ha sido nuestro objetivo, sino abordar el período desde un nuevo planteamiento que sirva a los investigadores interesados en temas de dicho reinado a realizarlos desde nuestra perspectiva, que consideramos renovadora. Ciertamente, nuestros análisis y conclusiones pueden estar equivocados, pero estamos seguros de que, tras la lectura de los diferentes capítulos, la visión asentada y comúnmente admitida sobre la evolución del reinado, que aparece en los manuales universitarios, quedará por lo menos removida; valga recordar, entre otros, temas tan paradigmáticos como el concepto de Monarquía Católica, los planteamientos políticos del conde duque de Olivares, la hacienda de la Monarquía o la renovada visión sobre la escultura y el palacio del Buen Retiro; así mismo otros tan poco conocidos como la cartografía de los dominios de la monarquía durante ese período o la nueva religiosidad y la renovada interpretación del teatro cortesano. icon-32-pdfÍndice y presentación Enlace a Polifemo.
  • contraportadaCorte-y-estado-portada
    El sistema político cortesano, vigente en Europa durante el Antiguo Régimen, se caracterizó por tener una justificación propia, formulada durante la Baja Edad Media a partir de la recepción cristiana de los valores de la filosofía moral clásica. Esta forma de organización política llegó a ser caricaturizada en la historiografía decimonónica que intentaba justificar el nuevo modelo político del Estado-Nación. El mundo de la Corte provocaba admiración por sus expresiones artísticas, aunque parecía carecer de racionalidad como comunidad política y moral. La cosmovisión cortesana se basaba en la correspondencia armónica entre los planos ético, político y transcendente que se expresaban en el gobierno del hombre virtuoso sobre sus pasiones, el del rey virtuoso sobre la comunidad política y el de Dios sobre todo el universo. Estos planteamientos serían puestos en duda durante la Reforma protestante, que partía del abismo insuperable entre los planos divino y humano. Al subrayar la incapacidad del ser humano para alcanzar la virtud por su propia fuerza, como resultado de su naturaleza corrompida por el pecado original, los reformadores llegarían a cuestionar la idea del gobierno virtuoso. Posteriormente tendría lugar un largo proceso en el que los valores clasicistas que fundaban el modelo cortesano serían criticados y reinterpretados. Nuevos discursos filosófico-políticos intentarían restaurar la brecha entre moral y política, sustituyendo el cultivo de la virtud por la disciplina y el cumplimiento de las leyes. A partir de finales del siglo XVIII, con el surgimiento de la idea del espíritu del pueblo y las revoluciones burguesas, comenzaría a imponerse el modelo del Estado-Nación acompañado de una nueva ética burguesa.
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  • PortadaII-relaciones-monarquiasestuche-relaciones-monarquias

    Autores

    José Martínez Millán 

    Maria Paula Marçal Lourenço

    Los tratadistas de principios del siglo XVII fueron conscientes de las transformaciones producidas en la administración de las Monarquías, aunque en ningún momento pensaron que había cambiado la justificación ideológica ni la configuración política en las que se basaban, ni mucho menos la organización institucional hasta el punto de haber entrado en una forma distinta de “Estado”. Lo que había cambiado era la organización de la Corte, que comenzaron a definir de manera distinta a como se venía haciendo desde el siglo XIII. A partir del siglo XVII, la heterogeneidad que fue alcanzando la sociedad y las solicitudes para servir a los reyes fueron tan numerosas que, necesariamente, los monarcas se vieron obligados a organizar de otra forma la gestión del reino, lo que fue determinante tanto para la configuración de la Corte (creación de nuevos Consejos e instituciones de gestión) como para el comportamiento cortesano. En definitiva, las relaciones no-institucionales siguieron prevaleciendo sobre las relaciones institucionales a la hora de articular el poder en la sociedad. Este ha sido nuestro planteamiento a la hora de estudiar las relaciones entre las Monarquías de España y Portugal. Tal enfoque ha permitido constatar que hubo más influjos entre ambas Monarquías que los que se han puesto de manifiesto desde el modelo “estatalista”. Además, por primera vez se estudia el papel protagonista que las reinas –y un importante sector de mujeres nobles– ejercieron en la política de las Monarquías del Antiguo Régimen sin forzar planteamientos históricos ni recurrir a métodos empleados en los estudios de “género”.  

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